viernes 27 de julio de 2007

NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES - NEE

Abril 1 de 2002
Temas de educación especial
Las Escuelas son para Todos
Dra. Pilar Arnáiz Sánchez
Universidad de Murcia (España)

Fotografia: Niños Escuela
"Tomas Cadavid", Muncipio
de Bello, Colombia
Resumen
Introducción.
1. Integración Versus Inclusión.
2. ¿Qué es la educación Inclusiva?
3. Características de las aulas inclusivas
4. Principios de la Educación Inclusiva
5. Decisiones y estrategias para que las escuelas sean para todos
Bibliografía
Este artículo trata de poner de manifiesto los cambios que deberían darse en las escuelas, para que cualquier niño encuentre en ellas una respuesta educativa acorde a sus necesidades, con independencia de su condición física, personal o social.
Con esta finalidad, nos hemos centrado en la nueva concepción de escuela que propone el movimiento anglosajón de escuelas inclusivas, que en nuestro contexto hace referencia a las denominadas escuelas compresivas, eficaces o integradoras. Desde esta perspectiva, analizamos qué es la inclusión, cuáles son las características de las aulas inclusivas, así como las decisiones y estrategias que los equipos docentes tendrían que tener en cuenta, para que las escuelas puedan adentrarse en procesos de innovación educativa, que, desde un enfoque de trabajo institucional-transformador, den respuesta a la heterogeneidad de los alumnos que componen la comunidad educativa.
ABSTRACT

The aim of this article is that of disclosing the changes that should come about in schools for any child to find in them an answer to his/her educative needs, independently of his/her physical, personal or social condition.
Wanting to reach this goal, we have concentrated on the new concept of inclusive school proposed by the anglosaron movement. Transferred to our context, this concept refers to the so-called comprehensive, efficien or integrated shools. From this point of view we reveal what inclusion is, wich are the characteristics of the inclusive classrooms and which should be the decisions and strategies to be taken by the academic-staff for the schools to go deeply into the new processes of educative innovation. Fowsing these processes from an institucional and transformative work, they may give an answer to the heterogeneity of students that constitute the educative community.
Si queremos que las escuelas sean para todos, se hace necesario que los sistemas educativos aseguren que todos los alumnos tengan acceso a un aprendizaje significativo.
El movimiento de la integración escolar ha dado lugar al desarrollo de todo una política integradora, tanto en el contexto internacional, como en el nuestro en particular. Si bien es verdad que este movimiento ha reflejado el intento inicial de cuestionar y rechazar la segregación y el aislamiento en el que se veían inmersos las personas con discapacidades, en numerosos marcos de la educación general la asistencia educativa dada a estos sujetos quizás no haya sido la más adecuada ni integradora. Probablemente, el modelo de escuela existente en ese momento tampoco lo permitía.
La integración, por tanto, no ha cubierto en su totalidad los objetivos que pretendió desde sus inicios. Aunque ha abierto la posibilidad de que los alumnos con discapacidades se incorporen al sistema ordinario de educación, no podemos decir que haya cubierto su finalidad última: que cada alumno reciba una educación acorde a sus necesidades en la escuela de su barrio, junto a sus hermanos y amigos, y en su contexto social.
No se entienda de estas palabras que la integración no ha sido positiva. Lo ha sido y ha supuesto un cambio muy importante en el panorama educativo de la Educación Especial. Lo que queremos indicar es que a pesar de los beneficios y cambios que ha propiciado, hay todavía condiciones a mejorar y cambiar, si no queremos que se tenga, por parte de muchos profesores y desde la percepción de la autoestima de los propios alumnos, un sentimiento de fracaso.
El proceso integrador, como modelo educativo, necesita una importante revisión, que revierta en procesos de cambio e innovación en los centros escolares. Y máxime cuando la propuesta de la LOGSE (1990), que está dando lugar a la reforma del sistema educativo en nuestro país, da por finalizada la integración como tal, y propone una modelo de escuela diferente en el que tengan acogida y respuesta educativa todos los alumnos, sean cuales fueren sus características personales, psicológicas o sociales.
Estamos, pues, en un momento en el que es necesario que se busquen nuevas estrategias para educar más eficazmente a todos los estudiantes, lo que específicamente ha conducido a que aparezcan nuevas movimientos dirigidos al cambio de la concepción de la escuela, enmarcados bajo denominaciones tales como escuela "compresiva", escuelas "eficaces" o escuelas "inclusivas". Estas distintas denominaciones, planteadas desde enfoques diferentes de trabajo, pero con numerosos puntos en común, pretenden una escuela más eficaz y una educación lo más humana posible, para cada uno de los estudiantes que acuden a ella, con independencia de si tienen o no discapacidades, o pertenecen a una cultura, raza, o religión diferente.
Queremos centrarnos en el presente trabajo en el movimiento anglosajón denominado escuela inclusiva. Si bien la situación de segregación en los centros específicos, en que se aún se encuentran muchos sujetos con discapacidades en estos países, no es acorde a la situación que en la actualidad tenemos en España, en nuestra opinión esta experiencia puede proporcionarnos algunas ideas para el cambio que es necesario que se produzca en nuestro país, si queremos que las escuelas sean para todos verdaderamente.
El modelo de cambio que propician las escuelas inclusivas, constituye un proceso de innovación educativa, puesto que pretende la reconstrucción de la escuela desde un enfoque institucional-transformador. Desde esta perspectiva, se podrían buscar propuestas de trabajo que dieran respuesta a la heterogeneidad de los alumnos escolarizados en ella.
El término inclusión está siendo adoptado en el contexto internacional (Estados Unidos, Canadá, Reino Unido) con la intención de dar un paso adelante respecto a lo que ha supuesto el planteamiento integrador hasta hora. Las razones que justifican este cambio serían:
1) El concepto de inclusión comunica más claramente y con mayor exactitud, que todos los niños necesitan estar incluidos en la vida educativa y social de las escuelas del barrio, y en la sociedad en general, no únicamente dentro de la escuela ordinaria.
2) El término integración está siendo abandonado, ya que implica que la meta es integrar en la vida escolar y comunitaria a alguien o a algún grupo que está siendo ciertamente excluido. El objetivo básico de la inclusión es no dejar a nadie fuera de la escuela ordinaria, tanto educativa, física como socialmente.
3) La atención en las escuelas inclusivas se centra en cómo construir un sistema que incluya y esté estructurado para hacer frente a las necesidades de cada uno de los alumnos. No se asume que las escuelas y aulas tradicionales, que están estructuradas para satisfacer las necesidades de los llamados "normales" o la mayoría, sean apropiadas y que cualquier estudiante deba encajar en lo que ha sido diseñado para la mayoría. Por el contario, la integración de estos alumnos lleva implícita que realmente estén incluidos y participen en la vida académica. De aquí, la responsabilidad del equipo docente de la escuela, ya que tiene que acomodar ésta a las necesidades de todos y cada uno de sus alumnos.
4) Asimismo, hay un cambio con respecto al planteamiento de ayudar sólo a estudiantes con discapacidades. El interés se centra ahora en el apoyo a las necesidades de cada miembro de la escuela.
Estos cambios deberían llevar a los alumnos, profesores y padres a modificar su perspectiva sobre la escuela, puesto que el problema o dilema ante el que estamos, ya no es cómo integrar a algunos alumnos con necesidades educativas especiales, sino cómo desarrollar un sentido de comunidad y apoyo mutuo que fomente el éxito entre todos los miembros de la escuela. Es decir, estaríamos ante un grupo de individuos que han aprendido a comunicarse honestamente, desarrollando un compromiso significativo entre ellos.
Las escuelas inclusivas enfatizan, así, el sentido de la comunidad, para que en las aulas y en la escuela todos tengan sensación de pertenencia, se sientan aceptados, apoyen y sean apoyados por sus iguales y otros miembros de la comunidad escolar, al tiempo que se satisfacen sus necesidades educativas.
En las comunidades inclusivas, los talentos de cada uno, incluyendo los de aquellos con profundas discapacidades, superdotación o comportamientos distorsionadores, son reconocidos, fomentados, y utilizados al máximo. Cada persona es un miembro importante y valioso con responsabilidades y con un papel que desempeñar para apoyar a los demás, lo que ayuda a fomentar la autoestima, el orgullo en los logros, el respeto mutuo y un sentido de pertenencia y valía entre los miembros de la comunidad. Esto no podría ocurrir si ciertos estudiantes siempre recibieran y nunca dieran apoyo.
Otro aspecto considerado por la educación inclusiva es que en las escuelas donde los estudiantes, padres y educadores no establecen amistades, compromisos y lazos entre ellos (es decir, donde hay una ausencia de comunidad), hay un aumento de problemas con una disminución de logros, abandono de estudiantes, abuso de drogas y una actividad de bandas. Esta falta de comunidad es el reflejo de una sociedad cada vez más urbana, compleja y despersonalizada.
Para restablecer un sentido de comunidad, los educadores y los líderes comunitarios, en algunas escuelas grandes e impersonales en los Estados Unidos y en otros países, donde se encuentran con frecuencia los problemas indicados, han empezado a dividir sus escuelas en unidades más pequeñas, con su propio director, su profesorado, sus estudiantes y su propia identidad. La idea es organizar escuelas más pequeñas donde los profesores y alumnos tengan más posibilidades de interactuar. También hay un interés para que estas escuelas lleguen a ser centros de las actividades comunitarias en que participen padres y miembros de la comunidad. Para formar lazos y amistades y crear instituciones más personalizadas y sensibles, la gente necesita estas oportunidades de comunicarse entre sí a nivel personal.
Otra peculiaridad de las escuelas inclusivas es que los alumnos, clasificados tradicionalmente con severas y profundas discapacidades, son incluidos en las aulas ordinarias a través del uso de "círculos de amigos" y otros enfoques centrados en "conectar" estudiantes y profesores a través de amistades y relaciones. Estos esfuerzos tienen la finalidad de que toda la escuela desarrolle un mejor sentido de comunidad.
El moverse hacia escuelas inclusivas puede tener varias ventajas sobre los enfoques tradicionales que tratan de ayudar a los estudiantes con discapacidades o desventajas "para encajar en la escuela ordinaria". Una ventaja es que todos se benefician de que las escuelas inclusivas se centren en desarrollar escuelas comunitarias de apoyo y cuidado para todos los estudiantes, más que en seleccionar categorías de estudiantes. Algunos padres y educadores han encontrado difícil motivar al personal escolar y a los miembros de la comunidad para reestructurar las escuelas de forma que beneficien a un estudiante o a una categoría seleccionada de estudiantes. Centrarse en el desarrollo de escuelas comunitarias inclusivas evita este problema al dar a cada uno una razón para participar. Todos los niños se benefician cuando en su propia escuela, y en las de su alrededor, se desarrolla un sentido de comunidad, es decir, cuando la educación es sensible y responde a las diferencias individuales de cada miembro de la escuela.
Una segunda ventaja es que todos los recursos y esfuerzos del personal escolar pueden ser usados para asesorar necesidades instructivas, adaptar la instrucción y proporcionar apoyo a los estudiantes. En el modelo de integración, los niños con discapacidades pasaban mucho tiempo fuera del aula recibiendo apoyo. En las escuelas inclusivas ningún alumno sale del aula para recibir apoyo, sino que el apoyo se recibe dentro del aula, lo que exige que los recursos estén en la misma y los profesores de apoyo realicen una importante tarea de coordinación con el profesor tutor.
Además, los recursos valiosos y el tiempo no se gastan en clasificar, etiquetar y tomar decisiones sobre el emplazamiento. Los profesores tutores y los de apoyo pueden centrarse en proporcionar a cada estudiante respuestas educativas apropiadas y desafiantes adaptadas a sus necesidades y capacidades.
Otra ventaja es la de proporcionar apoyo social e instructivo a todos los estudiantes. Ello obedece a que a veces hay alumnos que, por distintas causas, carecen de un apoyo familiar fuerte, debido a los cambios en la estructura de la familia y a la movilidad en una sociedad cada vez más compleja. La presión de las drogas, la aparición de bandas cada vez mayor, suicidios y el aumento de rupturas familiares aumentan la necesidad de un sentido de pertenencia y necesidad de aceptación. Las escuelas inclusivas tienen, pues, como objetivo proporcionar este apoyo y asistencia, ya que se centran en construir la interdependencia, el respeto mutuo y la responsabilidad.
2. ¿Qué es la Educación Inclusiva?

Primero, es una actitud, un sistema de valores y creencias, no una acción ni un conjunto de acciones. Una vez adoptada por una escuela o por un distrito escolar, debería condicionar las decisiones y acciones de aquellos que la han adoptado. La palabra incluir significa ser parte de algo, formar parte del todo. Excluir, el antónimo de incluir, significa mantener fuera, apartar, expulsar. Estas definiciones empiezan a servir de marco para el creciente movimiento de construcción de las escuelas inclusivas. El mismo significado de los términos inclusión y exclusión nos ayuda a entender la educación inclusiva.
Dentro de este mismo análisis cabría preguntarse: ¿Qué se siente al ser incluido o excluido?. Falvey y otros (1995) han preguntado a miles de niños, adolescentes y adultos que identifiquen un suceso de sus vidas en el que se hayan sentido incluidos y otro en el que se hayan sentido excluidos, además de identificar cómo se sentían durante esas experiencias, y después. El cuadro número 1 proporciona un ejemplo de los sentimientos manifestados por estas personas cuando se sentían incluidos y excluidos.
Cuadro 1.1
Respuestas a la pregunta, “¿Cómo se sintió cuando fue ...”
Excluido? Enfadado; Resentido; Herido; Frustrado; Solo; Diferente; Confuso; Aislado; Inferior; Carente de valor; Invisible; Substandard; No querido; Inaceptado; Cerrado; Avergonzado.
Incluido?

Orgulloso; Seguro; Especial; Cómodo; Reconocido; Confiado; Feliz; Excitado; De confianza; Que se me presta atención; Que gusto; Aceptado;Apreciado; Reforzado; Querido; Agradecido; Normal; Abierto; Positivo; Educado; Importante; Responsable; Adulto.
Estos resultados nos pueden servir para resaltar aquellas estrategias que aseguren que las escuelas acojan y eduquen a todos los estudiantes, no sólo a unos pocos seleccionados que encajan dentro de la noción preconcebida de "educables". Las emociones listadas en el cuadro nos muestran claramente que nadie quiere sentirse excluido. La educación inclusiva, siguiendo este planteamiento, trata de acoger a todo el mundo, comprometiéndose a hacer cualquier cosa que sea necesaria para proporcionar a cada estudiante de la comunidad y a cada ciudadano de una democracia, el derecho inalienable de pertenencia a un grupo, a no ser excluido. La inclusión asume que la convivencia y el aprendizaje en grupo es la mejor forma de beneficiar a todos, no sólo a los niños etiquetados como diferentes.
Pearpoint y Forest (1992) describen los importantes valores subyacentes en una escuela inclusiva, como son: los de aceptación, pertenencia y comunidad, las relaciones personales, la interdependencia además de la independencia, y la consideración de los profesores y los padres como una comunidad de aprendizaje. Una escuela inclusiva ve a todos los alumnos como capaces de aprender y anima y honra todos los tipos de diversidad, como una oportunidad para aprender sobre lo que nos hace humanos.
La inclusión se centra, pues, en cómo apoyar las cualidades y las necesidades de cada uno y de todos los estudiantes en la comunidad escolar, para que se sientan bienvenidos y seguros y alcancen el éxito. Otra asunción que subyace en las escuelas inclusivas es que la buena enseñanza es la buena enseñanza, que cada niño puede aprender si se le ofrece el entorno adecuado, se le anima y se le proporciona unas actividades significativas. Las escuelas inclusivas basan, por tanto, el curriculum y las actividades diarias de aprendizaje en todo aquello que se conoce sobre la buena enseñanza y el buen aprendizaje.
Stainback y Stainback (1992) definen una escuela inclusiva como aquella que educa a todos los estudiantes dentro de un único sistema educativo, proporcionándoles programas educativos apropiados que sean estimulantes y adecuados a sus capacidades y necesidades, además de cualquier apoyo y ayuda que tanto ellos como sus profesores puedan necesitar para tener éxito. Pero una escuela inclusiva va más allá de todo esto, ya que es un lugar al que todos pertenecen, donde todos son aceptados y son apoyados por sus compañeros y por otros miembros de la comunidad escolar para que tengan sus necesidades educativas satisfechas.
Uno de los rasgos esenciales de una escuela inclusiva es el sentido cohesivo de comunidad, la aceptación de las diferencias y la respuesta a las necesidades individuales. Bajo esta perspectiva de trabajo, los apoyos se organizan y son recibidos dentro del aula, por las consecuencias negativas que se ha comprobado que ocasionan. Entre ellas, podemos destacar según Sapon-Shevin (1994):
·. El mensaje "si eres distinto debes marcharte", puede hacer que el sentimiento de seguridad en el aula que tiene el niño se tambalee.
·. Sacar a niños que son identificados públicamente como diferentes hace más difícil promover la educación multicultural y una respuesta positiva ante las diferencias.
·. Las comunidades cohesivas requieren una comunicación abierta sobre las diferencias. Si las diferencias no se discuten abiertamente, se puede crear un clima de desconfianza y de alienación.
·. El ir y venir de los niños puede interrumpir el discurrir de la clase y dificultar la tarea de los profesores para establecer un grupo cohesivo.
·. Sacar a los niños del aula normal para que puedan satisfacer sus necesidades especiales pone en entredicho el sentimiento de los profesores de verse a sí mismos como responsables o capaces de enseñar a un grupo diverso.
Es importante enfatizar que movernos hacia la inclusión y aceptarla supone un proceso, que implica cambios en la filosofía, el curriculum, la estrategia de enseñanza y la organización estructural. Tales cambios no sólo afectan a los niños clasificados como "discapacitados", sino que van más allá del alcance de lo que tradicionalmente ha sido considerado como educación especial. La inclusión es, consiguientemente, lo opuesto a la segregación y al aislamiento. Si volvemos la vista atrás, recordaremos cómo la educación especial ha creado un subsistema segregado, del que se ha extraído un fuerte mensaje de que estos alumnos, debido a la alta especialización que requerían para ser atendidos, no "encajaban" en el sistema ordinario de la educación.
Hoy en día, la creciente diversidad de alumnos en nuestro sistema educativo es un importante tema de debate y preocupación. Entre las diferencias se encuentran la lengua, la cultura, la religión, el sexo, la discapacidad, la preferencia sexual, el estado socioeconómico, el marco geográfico y muchas más. que denotan la multiculturalidad existente en la escuela. Pero, frente a esta realidad, a menudo, encontramos que la diversidad es entendida como un problema, más que como una maravillosa oportunidad de aprender sobre la variedad de vida de otras personas, y también sobre lo que significa ser humano. A nuestro juicio, ser incluido, valorado y respetado por quien uno es en un mundo diverso y plural por naturaleza.
Una vez definida qué es la escuela inclusiva, vamos a centrarnos en enunciar aquellos aspectos que la caracterizan. Partiremos, para ello, de la consideración del aula como unidad básica de atención organizada heterogéneamente, donde los profesores y los estudiantes se ayudan unos a otros.
Siguiendo a Stainback y Stainback (1992), algunas de las características de las aulas inclusivas son:
* Filosofía del aula
Las aulas inclusivas asumen una filosofía bajo la cual todos los niños pertenecen y pueden aprender en el aula ordinaria, al valorarse en ella la diversidad; postula que la diversidad fortalece a la clase y ofrece a todos sus miembros mayores oportunidades de aprendizaje. Desde este presupuesto, considera que la escuela debe valorar las diferencias como una buena oportunidad para la mejora del aprendizaje.
* Reglas en el aula.
Dentro de las reglas de un aula inclusiva, los derechos de cada miembro son intencionalmente comunicados. Por ejemplo, en la pared de una clase inclusiva podemos encontrar un poster con la siguiente regla: "Tengo el derecho de aprender de acuerdo con mi propia capacidad. Esto significa que nadie me insultará por mi forma de aprender." Otra regla es: "Tengo el derecho de ser yo mismo en esta habitación. Esto significa que nadie me tratará injustamente por mi color, por ser gordo o delgado, alto o bajo, chico o chica o por mi apariencia." Estas reglas deberían reflejar la filosofía de un trato justo e igualitario y un respeto mutuo entre los alumnos, además de entre otros miembros de la escuela y de la comunidad.
* Instrucción acorde a las características del alumno.
En las aulas inclusivas, se proporciona apoyo a los alumnos para ayudarles a conseguir con éxito los objetivos del curriculum apropiado. No se espera que los estudiantes consigan un curriculum de aula predefinido y standard que no tenga en cuenta la diversidad de sus características y necesidades. El curriculum de educación general se ajusta y/o expande, cuando es necesario, para satisfacer sus necesidades.
* Apoyo dentro del aula ordinaria.
Los servicios y la ayuda se proporcionan en un marco educativo general e integrado para los estudiantes en aulas inclusivas. Si un estudiante necesita ciertos tipos de modificaciones instructivas, o técnicas especializadas para tener éxito educativa o socialmente, éstas se proporcionan en el aula de educación general. Esto significa que en vez de llevar al alumno al servicio de apoyo, éste es traído a él. La atención se centra en determinar los modos en que los estudiantes pueden obtener sus necesidades educativas dentro de los marcos normales y naturales existentes.
Fomento de una red de apoyo natural. Las aulas inclusivas tienden a fomentar las redes de apoyo naturales. Hay un énfasis en los sistemas de tutoría entre compañeros, círculos de amigos, aprendizaje cooperativo y otras formas de poner a los estudiantes en contacto mediante relaciones naturales continuas y de apoyo. También hay un énfasis en que los profesores y el otro personal escolar trabajen juntos y se apoyen mutuamente a través de la colaboración profesional, la enseñanza en equipo, los equipos de ayuda a los profesores y estudiantes, y otras disposiciones cooperativistas.
La cooperación y la colaboración con actividades igualitarias más que con actividades independientes y competitivas son promovidas, generalmente, entre los estudiantes y el profesorado. Se asume que las relaciones naturales y de apoyo en las que los individuos del aula y de la escuela se ayudan y se apoyan mutuamente como iguales, amigos o colegas, son importantes para proporcionar apoyo profesional de "expertos". Centrando la atención en el apoyo natural, dentro de la clase, ayudamos a relacionarse a los estudiantes y a los profesores en relaciones continuas e igualitarias que facilitan el desarrollo de una comunidad que apoya.
Acomodación en el aula. Cuando hace falta la ayuda de "expertos" venidos de fuera para satisfacer las necesidades de un estudiante, el sistema de apoyo en el aula y el curriculum son modificados para ayudar, no sólo al estudiante necesitado, sino también a otros estudiantes en el aula que se pueden beneficiar de un apoyo parecido. Por ejemplo, si hay un especialista en problemas auditivos dentro del aula para ayudar y apoyar a un alumno, el profesor podría usar su experiencia para organizar la clase y usar métodos y equipos para que toda la clase se pueda beneficiar de la estimulación auditiva disponible. Además, un especialista de este tipo puede ser de ayuda para desarrollar un curriculum de signos básicos del lenguaje para que ayude a la clase a comunicarse con una serie de personas. Así, mientras que las necesidades del estudiante o estudiantes con dificultades auditivas serían la preocupación del especialista, la meta del profesor sería usar la experiencia del especialista para beneficiar a toda la clase. De forma parecida, en las aulas inclusivas, el psicopedagogo podría ayudar a diseñar, adaptar y ofrecer un asesoramiento y una evaluación del aula apropiadas a las necesidades de los estudiantes más que a comprobar, clasificar y etiquetar a cualquier estudiante en particular.
Así, otras formas de ayuda y apoyo en el aula serían:
Autorización. En muchas situaciones de aula, el profesor es la fuente principal de apoyo, resolución de problemas y de información. En un aula inclusiva, esto es diferente, el profesor suele ser un elemento facilitador del aprendizaje y de oportunidades de apoyo. Hay un cambio que pasa de otorgarle el control total y la responsabilidad de todo lo que ocurre a delegar la responsabilidad del aprendizaje y apoyo mutuo en miembros del grupo. El papel del profesor es el de autorizar a los estudiantes para que proporcionen apoyo y ayuda a sus compañeros y para que tomen decisiones acerca de su propio aprendizaje (Villa y Thousand, 1995). La destreza de todos los miembros de la clase para compartir y aceptar la responsabilidad de aprender, además de la habilidad del profesor para promover la autodirección y el apoyo mutuo entre compañeros, son necesarias para sacar partido de la diversidad del potencial de aprendizaje y de la enseñanza. Promover la comprensión de las diferencias individuales. Los profesores en las aulas inclusivas hacen un esfuerzo consciente para guiar a los miembros de sus clases hacia el entendimiento y la utilización de sus diferencias individuales inherentes. Esto es esencial para un buen desarrollo de la propia confianza, el respeto mutuo y un sentido de comunidad y apoyo recíproco en el aula.
Las actividades y proyectos que promueven un entendimiento de las diferencias individuales y el valor de cada persona son un enfoque para crear la comprensión y el respeto por la diversidad. De forma similar, al animar la discusión sobre la individualidad y las contribuciones de la gente con características diversas podemos proporcionar un estudio más global del tema. Sin embargo, el interés de estudio de la diversidad debería basarse en los aspectos positivos y en cómo se pueden aprovechar para intensificar el funcionamiento del grupo, más que en las diferencias individuales, tales como las desventajas o discapacidades.
Flexibilidad. Debido a que las escuelas inclusivas suponen un enfoque emergente, para dirigirnos a las diversas necesidades de los individuos dentro de los marcos escolares naturales, la creatividad y la amplitud de miras han sido necesarias entre los miembros de las escuelas para conseguir el éxito. Las personas involucradas en las escuelas y las aulas inclusivas han reconocido que no hay una respuesta simple y universal para todas las preocupaciones en todos los lugares en todas las épocas. Por esta razón, la flexibilidad es un elemento clave en las actividades dentro del aula. La flexibilidad que se discute aquí no implica una falta de estructura o dirección, sino una aceptación y adaptación para cambiar cuando sea necesario.
Ahora sabemos por experiencia que se puede incluir a todos los niños en aulas si se realiza un esfuerzo para darles la bienvenida, para promover la amistad y para adaptar el curriculum y las práctica docente. Sin embargo, la inclusión no es fácil, siendo de vital importancia que los adultos no tomen la vía fácil, eliminando o excluir a estos alumnos, sino que busquen soluciones para conseguir con éxito una inclusión plena.
4. Principios de la educación inclusiva.
De los principios que dan entidad a la educación inclusiva queremos destacar los siguientes:
* Clases que acogen la diversidad
La inclusión implica establecer y mantener comunidades escolares que den la bienvenida a la diversidad y que honren las diferencias. Los profesores que se preocupan de crear aulas en las que todos los estudiantes se encuentren totalmente incluidos, tienden a enfatizar la atmósfera social en el aula, sirviendo como ejemplo y enseñando a respetar las diferencias. Los mismos estudiantes que aprenden que "un niño usa un tablero para comunicarse porque es incapaz de hablar", pueden aprender rápidamente que en el aula se pueden leen libros de diferentes niveles sobre el mismo tema.
Las discusiones abiertas acerca del prejuicio, los estereotipos y la exclusión tienen el potencial de mejorar la atmósfera del aula para todos los alumnos, llegando a conclusiones tales como: no juzguemos a la gente por su apariencia, busquemos rasgos en común, etc.
La inclusión y el respeto por la diversidad no son principios limitados a los estudiantes con discapacidades o a los estudiantes con talento; las diferencias de raza, religión, etnia, entorno familiar, nivel económico y capacidad están presentes en todas las clases. En las aulas inclusivas, los compañeros pueden aprender y ayudarse entre sí en todas estas dimensiones con una instrucción eficaz y un apoyo fuerte.
* Un Curriculum más Amplio.
La inclusión significa implementar una modalidad de curriculum multinivel. Enseñar a una clase resueltamente heterogénea implica cambios profundos en la naturaleza del curriculum (Stainback y Stainback 1992). Los profesores de clases inclusivas se están alejando consistentemente del rígido método de enseñanza frontal basado en un libro de texto, y se están moviendo hacia el método de aprendizaje cooperativo, la instrucción temática, el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la valoración auténtica.
Por ejemplo, un grupo de profesores se sienta para planificar una lección de sexto curso de Primaria sobre España. Usando el mapa de España, como punto de partida, hacen una puesta en común de ideas aplicables a la lectura, escritura, ortografía, resolución creativa de problemas, ciencias, estudios sociales, arte, música, teatro y matemáticas. Sus ideas incluyen dramatización, investigaciones cooperativas en grupo sobre varios temas, construcción de diagramas y creación de murales, escribir canciones y bailes, hacer viajes al campo, escribir cartas a los funcionarios estatales para investigar sobre la legislación, planificar un viaje calculando el kilometraje y los gastos, etc. Estas actividades, al tener muchas modalidades y estar centradas en el niño, son interactivas, participativas y divertidas. No sólo están relacionadas con las disciplinas tradicionales, sino que también incluyen desafíos académicos y cognitivos en muchos niveles.
Dentro de un curriculum amplio tal como éste, es más fácil incluir a alumnos con necesidades educativas variadas. Así por ejemplo, en esta misma actividad, un niño con parálisis cerebral que está trabajando sus habilidades motoras, puede recortar y pegar señales sobre el mapa de España. Otro, llegado de Marruecos recientemente, aprende lo mismo que los demás acerca de Espeña, a la vez que enseña a la clase los equivalentes de "ciudad", "pueblo", "río", en árabe, etc. Un grupo pequeño está preparando una actuación sobre la historia de España, analizando sus diferentes pobladores, las guerras pasadas, las fronteras, las diferentes lenguas, culturas, personas de otros países que viven aquí, etc. Una alumna, considerada superdotada, está preparando una hoja informativa sobre el proyecto. Con esta finalidad, mientras trabaja sus propias habilidades de investigación y escritura, está entrevistando a sus compañeros y aprendiendo a escuchar bien a los demás y a parafrasear y transcribir conversaciones.
* Enseñanza y Aprendizaje Interactivo
La inclusión implica preparar y apoyan a los profesores para que enseñen interactivamente. Los cambios en el curriculum están estrechamente ligados a los cambios en su pedagogía. El modelo de aula de un profesor que trata de satisfacer las necesidades de una clase entera de niños por sí solo, está siendo reemplazado por estructuras en las que los estudiantes trabajan juntos, se enseñan mutuamente y participan activamente en su propia educación y en la de sus compañeros. La relación entre las aulas inclusivas y el aprendizaje cooperativo está empezando a ser bastante clara (Sapon-Shevin, 1994); no queremos estudiantes incluidos en aulas para competir con los demás, sino para que aprendan con y de otros.
El modelo pasa de ser: "Yo soy el profesor y no quiero ver a nadie aprendiendo nada si yo no estoy al mando", a ser: "Soy un profesor, mi tarea es facilitar vuestro aprendizaje, y hay otras treinta fuentes de conocimiento, apoyo y enseñanza". También se reconocen las inteligencias múltiples y se las apoya para que los niños "que ayudan" y los niños "a los que se ayuda" no sean siempre los mismos.
Ningún niño debería tener que soportar la inflexibilidad, los curriculums aburridos, la falta de creatividad, la reglamentación excesiva, el exceso de estandarización y las concepciones limitadas de la enseñanza y el aprendizaje. La mejora en estas áreas dentro de un contexto de reforma estructural y coherente dará como resultado una mayor aceptación y aprendizaje de todos los alumnos.
* El Apoyo para los Profesores.
La inclusión implica proporcionar un apoyo continuo a los profesores en sus aulas y romper las barreras del aislamiento profesional. Aunque los profesores están rodeados de gente, enseñar puede ser un trabajo increíblemente solitario. Una de las señas que define la inclusión es la enseñanza en equipo, la colaboración y la consulta, así como otras formas de acceder a las habilidades, el conocimiento y el apoyo de muchas personas encargadas de educar a un grupo de niños.
Muchos modelos de inclusión hacen extensivo el uso del equipo y de la cooperación a profesores, terapeutas del lenguaje, terapeutas físicos y ocupacionales, consejeros, etc. Aunque aprender con éxito a trabajar con otros adultos requiere a menudo preparación, apoyo y valoración continua, la naturaleza sinergética de la colaboración adulta es excitante. Cuando un especialista del lenguaje se convierte en un miembro del equipo, es capaz de hacer sugerencias no sólo sobre como mejorar el lenguaje de un niño con necesidades especiales, sino también sobre cómo incorporar actividades de enriquecimiento del lenguaje en todos los aspectos de la jornada escolar.
A menudo, los profesores pueden asumir un aumento de responsabilidad en el área en la que son especialistas o idear servicios cuando tienen oportunidades y apoyo para integrar tales actividades en sus aulas. Muchos profesores informan que las modificaciones y los ajustes que han hecho para un estudiante específico han tenido un impacto positivo en un grupo mayor de estudiantes; por ejemplo, escribir las palabras clave en la pizarra antes de una lección ayuda al estudiante con problemas de aprendizaje y también a los otros. El método de enseñanza ejemplar que tiene lugar en muchas aulas inclusivas es, a menudo, una función de la experiencia compartida y de la colaboración de varias personas, donde cada uno comparte libre y abiertamente sus habilidades y especialidades.
* Participación Paterna.
Finalmente, la inclusión implica la participación paterna de forma significativa en el proceso de planificación. Los programas de educación inclusiva han confiado mucho en la información obtenida de los padres sobre la educación de sus hijos. Po ejemplo, muchos programas educativos para superdotados también se han beneficiado de los altos índices de participación paterna (a veces requerida para la aceptación de un niño en el programa).
La Reforma de nuestro sistema educativo requiere cambios significativos. Y para que las escuelas asuman la consecución de los mismos, se requiere un gran compromiso y esfuerzo humano, tanto individual como colectivo. Este compromiso exige que creamos que cada niño puede aprender y tener éxito, que la diversidad nos enriquece a todos, que los estudiantes con riesgo de fracaso pueden superar ese riesgo mediante la participación en una comunidad donde se puede aprender a aprender. Una comunidad escolar que se preocupa y conoce que cada niño tiene puntos fuertes y debilidades y que el aprendizaje eficaz se deriva de los esfuerzos de colaboración de todos nosotros para asegurar el éxito de cada estudiante.
Consecuentemente, este cambio requiere la reestructuración de la escuela y la búsqueda de estrategias más eficaces para enseñar a todos los alumnos. Algunas de estas experiencias nos muestran que:
·. Los profesores están usando disposiciones heterogéneas y cooperativas de grupos de estudiantes porque estas estrategias son más efectivas para el aprendizaje.
·. Como resultado de tener altas expectativas para todos los estudiantes, muchos educadores proporcionan a los estudiantes enfoques individualizados del curriculum, evaluación e instrucción.
·. El profesorado, los estudiantes, los padres y la comunidad colaboran mutuamente para diseñar y proporcionar una educación eficaz a todos los estudiantes.
·. Los profesores y otros profesionales están dando a los estudiantes la oportunidad de aprender a pensar y a ser creativos, y no sólo a repetir la información que han aprendido.
·. Los profesores facilitan a los estudiantes destrezas sociales a la vez que participan y se relacionan entre ellos, desarrollando relaciones de amistad.
A medida que las decisiones de reestructurar la escuela van llegando a más y más escuelas, la inclusión de alumnos etiquetados como discapaces no se realiza como una acción separada y distinta; al contrario, ocurre como algo simultáneo y natural. Las características del movimiento reestructurativo y de la construcción de escuelas inclusivas son las mismas: que todos los estudiantes experimenten una educación de calidad, que satisfaga sus necesidades educativas en un contexto de justicia y política social.
Por tanto, la inclusión no es sólo para estudiantes con discapacidades, como indicábamos también anteriormente, sino más bien para todos los estudiantes, educadores, padres y miembros de la comunidad. La experiencia nos dice que a medida que las comunidades y las escuelas acojan el verdadero significado de la inclusión se encontrarán mejor equipadas para adquirir y aprender acerca de estrategias que cambien un sistema educativo que sigue siendo segregador, para convertirlo en un sistema inclusivo con un aprendizaje significativo y centrado en el niño. La inclusión supone la asistencia de estudiantes a los mismos colegios que los hermanos y los vecinos, la pertenencia a aulas de educación general con compañeros de una edad apropiada, la existencia de unos objetivos de aprendizaje individualizados y relevantes y del apoyo necesario para aprender.
Otra decisión, ligada al movimiento de una escuela para todos, deberá ser tomada ante el interés por proporcionar una estructura que ayude a considerar el contenido del curriculum y las adaptaciones del mismo, al ser esencial que las consideraciones curriculares tengan un lugar dentro de las escuelas y las aulas que acogen y valoran la diversidad de los alumnos escolarizados en ellas.
Así pues, podemos considerar un número de estrategias que faciliten la existencia de escuelas inclusivas y de comunidades en el aula (Biklen, 1993; Stainback y Stainback, 1992; Villa et al. 1992):
* Obtener el compromiso del profesor.
Hoy día, en la mayoría de programas de preparación de profesores, estos no sólo no consiguen información sobre la inclusión plena, sino que muchas veces se les educa para que rechacen y excluyan a algunos niños. Por lo tanto, es crítico esforzarse para ganar el compromiso del profesor de enseñanza general hacia la inclusión. Esto incluye su aceptación de estudiantes excluidos con anterioridad como miembros valiosos e iguales de la clase. Si el profesor no valora al niño y no lo quiere en la clase, habrá grandes dificultades para conseguir la inclusión plena con éxito.
A veces, es esencial hacer que los profesores conozcan experiencias de inclusión y que participen en talleres o en clases preparatorias. Además, los profesores deberían tener la oportunidad de llevar a cabo conversaciones formales e informales con personas entendidas en la inclusión plena y/u oportunidades para hacer amistad con los niños (ej.: visitas a casa, salir fuera a comer, ir al cine). En otras palabras, el profesor necesita entender las razones para una inclusión plena y llegar a conocer y a aceptar al niño. Esto debe ocurrir al principio para que la inclusión plena empiece con una actitud positiva por parte del profesor y continúe una vez que esté en marcha.
Desafortunadamente, además de recibir información antigua e incorrecta en sus programas de preparación universitarios, muchos de los profesores no fueron nunca a escuelas con estudiantes que a menudo están excluidos de las aulas de educación general. Por lo tanto, pueden sentirse inseguros acerca de cómo comunicarse con ellos o adaptarse a sus estilos y velocidades de aprendizaje. Deben aceptar, valorar y llevarse bien con todos los niños. Esto no es siempre fácil de conseguir y podría suponer un esfuerzo extra al principio. La discusión de métodos y técnicas tales como adaptaciones curriculares, círculos de amigos, o la colaboración profesional entre colegas puede ser de poca ayuda para un profesor que no valora ni quiere a un determinado alumno en su clase. Además, es crucial que el profesor sirva de modelo para los estudiantes dando la bienvenida a cada niño e incluyéndolo en las actividades de clase. Cuando un profesor demuestra que está contento de tener estos alumnos en su aula, esto puede tener un impacto tremendo en las actitudes y acciones de los estudiantes.
* Los centros de Educación Especial
En E.E. U.U. el movimiento radical de la inclusión propone la desmantelación de los centros específicos de educación especial, para terminar con los programas, aulas y escuelas segregadas. Pretenden que los profesores especialistas de estos centros se conviertan en profesores de clase, de equipo, de recursos y faciliten las redes de apoyo dentro de la educación ordinaria. Quieren aprovechar, de esta manera, la riqueza de los recursos de la educación especial y de la educación compensatoria existente.
* Seguir los principios de agrupamiento natural.
Se considera ventajoso establecer clases inclusivas, en las que se acepten sólo a aquellos estudiantes que son parte natural del barrio donde se encuentra ubicada la escuela. La finalidad de dicha decisión es fomentar la idea de comunidad y de máxima integración física, escolar y social.
* Establecer una fuerza de trabajo en la educación especial.
Algunas escuelas que se encuentran promoviendo la puesta en marcha de aulas plenamente inclusivas han encontrado de ayuda el establecer una fuerza de trabajo en la educación especial compuesta por profesores, padres, estudiantes, consejeros, administradores y especialistas. Aparte de servir como un grupo general de defensa de la inclusión plena, el propósito de esta fuerza de trabajo es ayudar a todos los individuos involucrados con la escuela a conseguir un mejor entendimiento del desarrollo y mantenimiento de una comunidad escolar integrada, atenta e inclusiva. Para alcanzar este objetivo, se suelen asignar varios cometidos a esta fuerza de trabajo.
1) Recoger información en forma de libros, artículos y cintas de vídeo sobre el tema de la inclusión. Esto se les puede recomendar y ser compartido con el personal escolar, estudiantes, padres y miembros del consejo escolar. Se debería designar una sección especial de la biblioteca para mantener todo el material compilado. También, al recoger la información, este grupo u otro personal escolar podría estar interesado en visitar una escuela o un aula inclusiva en su propio distrito escolar o en uno cercano.
2) Organizar y conducir sesiones informativas para los padres y el personal de la escuela donde la gente entendida y con experiencia en la educación inclusiva pueda discutir como puede se puede conseguir ésta. Es importante que los invitados a compartir esta información tengan una experiencia directa con la inclusión plena. Normalmente, escuchar a la gente que está relacionada con una escuela donde sus clases se han integrado con éxito puede ser más "creíble" y efectivo que oír hablar a "expertos". Algunas escuelas celebran una sesión informativa para todas las personas que están involucradas en el proceso -padres, educadores, estudiantes y administradores-, para que todos puedan participar en la creación de un aula inclusiva.
3) Establecer un plan que incluya objetivos específicos para alcanzar la inclusión plena. Este plan suele mostrar la forma de utilizar los recursos y el personal en educación "especial" para reducir la proporción profesor/alumno, ofrecer profesores de equipo, consultores, ayudantes de profesores y/o personas que faciliten el apoyo dentro de la corriente principal. Al establecer semejante fuerza de trabajo, los miembros de la comunidad, estudiantes y una variedad del personal escolar puede involucrarse y enorgullecerse de conseguir una escuela inclusiva.
* Designar a una persona que sirva para facilitar el apoyo.
En las escuelas inclusivas, los educadores especiales normalmente se integran en la educación general. Algunos se convierten en profesores de aula o consultores especializados, otros asumen la tarea de animar y organizar el apoyo en clases de educación general. Se hace referencia a ellos como facilitadores de apoyo, profesores colaboradores o profesores de métodos y recursos (Porter, 1991; Stainback y Stainback, 1992; Villa y Thousand, 1992). Independientemente de como se les llame, trabajan en colaboración con el personal escolar para asegurar que se satisfagan las necesidades de todos los alumnos. Y "colaboración" significa que el que facilita el apoyo, el profesor, los estudiantes y el resto del personal escolar trabajan juntos sin que nadie asuma el papel de experto, supervisor o evaluador. De esta forma, todos se involucran para facilitar el sistema de apoyo y adaptar la instrucción a las necesidades individuales, en un proceso colaborativo multidireccional.
Cierto número de escuelas ya han empezado a designar a una persona para que sirva como facilitador de apoyo, intensificándo los esfuerzos para educar a todos los estudiantes de las aulas inclusivas.
Un objetivo prioritario del facilitador de apoyo es trabajar conjuntamente con el profesor del aula y el personal escolar para promover las redes de apoyo naturales. Los profesores, en colaboración con los facilitadores de apoyo, promueven la interdependencia entre personas iguales mediante un sistema de compañeros, un aprendizaje cooperativo y el desarrollo de la amistad para que los estudiantes aprendan a ayudarse mutuamente (Stainback y Stainback, 1990).
La persona que facilita la ayuda o el profesor colaborador también funciona frecuentemente como un localizador de recursos, ya que no se puede esperar que un profesor de aula sea experto en todo tipo de asesoramiento posible, de gestión curricular o de comportamiento. Este papel implica la localización de material y equipo apropiado, de especialistas, consultores, profesores y otro personal escolar que sean expertos en las áreas particulares necesitadas por un profesor y/o estudiante. Por ejemplo, si un alumno da muestras de un comportamiento que distorsiona el aula, el papel de esta persona es el de encontrar el tipo de ayuda más apropiado. De la misma manera, como localizador de recursos, puede ayudar en el reclutamiento y organización de los ayudantes de clase, tales como tutores que estén dentro del mismo nivel, paraprofesionales y voluntarios.
Estos profesores colaboradores o este personal de apoyo también pueden proporcionar ayuda como profesores de equipo, facilitando el aprendizaje en su área de experiencia. Además, a menudo proporcionan apoyo para autorizar a los profesores a adaptar e individualizar la instrucción para satisfacer las necesidades únicas de todos los miembros de la clase. Es crucial notar que el profesor mantiene la responsabilidad de la educación y el apoyo de todos los estudiantes en el aula, no asumiendo el papel de profesor personal del alumnos con necesidades especiales. El profesor colaborador o el facilitador de apoyo actúa como un recurso del profesor, la familia, el director y la clase como un todo para construir redes de apoyo y adaptar la instrucción a las necesidades individuales.
Cualquier persona dentro de un grupo del personal escolar podría ser designada como facilitador de apoyo para asegurar la existencia de esta red. Las fuentes de facilitadores de apoyo pueden ser antiguos profesores de educación especial, consultores u otros miembros que han ganado experiencia en el desarrollo y mantenimiento de las redes de apoyo en la escuela.
A modo de conclusión sobre todo lo expresado, podríamos decir que la reforma comprehensiva de la escuela debería tener dos componentes. El primero es una visión firme de cómo los colegios podrían o deberían ser, unido a la habilidad para imaginar la escuela de otra forma: una escuela no estratificada por la habilidad, no sujeta a un curriculum fijo, bien provista de profesores innovadores y participativos que cuenten con un buen apoyo. El segundo componente esencial de una reforma escolar amplia, en oposición a la innovación del programa o al ajuste de la escuela, es una agenda compartida: la comprensión de que mejorar la escuela para algunos alumnos debe significar arreglar la escuela para todos los alumnos.
Para satisfacer las necesidades de todos los estudiantes, los defensores de la inclusión plena propugnan escuelas que enseñan, estimulan y honran a los alumnos, para los que han sido establecidas. Si seguimos con las aulas como las que hay ahora y con los mismos profesores, con un curriculum como está definido actualmente y con unas estrategias de enseñanza limitadas a las clases y a la instrucción de todo el grupo, no es sorprendente que la inclusión no se vea como posible. Sin embargo, si podemos visualizar nuevos modelos de organización escolar, del curriculum y de la pedagogía, entonces podemos incluir en esa visión aulas que satisfagan las necesidades de todos los estudiantes, incluyendo las de los niños superdotados. Si llegáramos a ver que nuestro objetivo no es sólo salvar a aquellos estudiantes para los que la marginación o el fracaso educativo es intolerable, sino que consiste en asegurar el éxito educativo para todos los niños, entonces habría otras posibilidades.
Ainscow, M. (1995). Necesidades especiales en el aula. Madrid: Narcea.
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Villa, R.A.-Thoudand, J.S. (1995). Creating an Inclusive School. Alexandria: ASCD.
©2000. Pilar Arnáiz Sánchez. parnaiz@fcu.um.es
Artículo reproducido con autorización.
Los artículos y documentos aquí publicados o referenciados son propiedad de sus autores, por favor no los reproduzca con fines lucrativos o comerciales sin permiso de los mismos. Arnaiz Sánchez, P. (1996). Las escuelas son para todos. Siglo Cero, 27(2), 25-34.

martes 24 de julio de 2007

EL CONTEXTUALISMO Y P. GRICE

El contextualismo y P. Grice
(The Contextualism and P. Grice)
Por: Jose E. Chaves
Universidad de Granada
Introducción
En “Contextualism and Anti-contextualism in the Philosophy of language”, (1994), Recanati mantiene que en el debate entre contextualistas y anticontextualistas la balanza se ha inclinado a favor de los últimos gracias a un argumento que puede rastrearse, según Recanati, en la obra de Grice y que hace uso del Principio de la Navaja de Occam Modificada (veáse también Recanati 2003a: p. 154 y ss). Pero de este principio sólo no se sigue el anticontextualismo. Por eso Recanati identifica una premisa implícita en la teoría del significado de Grice, el Principio del Paralelismo, cuya aceptación hace al argumento anticontextualista falaz por petición de principio.
Hay varios puntos en la estrategia de Recanati en los que merece la pena detenerse. El primero de ellos está relacionado con la idea de que Grice comete una falacia. Esto sólo puede mantenerse si se considera que Grice acepta el Principio del Paralelismo para completar el argumento, pero dado que él no lo hizo explícitamente, como reconoce el propio Recanati (1994: p. 163), cabe preguntarse hasta qué punto es achacable dicho principio a Grice. Así, el objetivo que me propongo en este artículo es demostrar que el Principio del Paralelismo no está, ni puede estar, en Grice, que Recanati se ha inventado un enemigo a su medida.
Antes de desarrollar este objetivo presentaré, en la siguiente sección, el debate entre contextualistas y anticontextualistas, así como el argumento anticontextualista tal y como lo presenta Recanati (1994). Sentadas las bases de la discusión, en la sección tercera presentaré la explicación griceana de algunos ejemplos que puede considerarse claramente una explicación contextualista y que no le sería posible hacer si él apoyara el Principio del Paralelismo. En la cuarta sección, mostraré además que el Principio del Paralelismo es incoherente con las tesis centrales de la teoría griceana de la implicatura.
Una vez defendido que Grice no admite el argumento anticontextualista que se le achaca, concluiré que Grice es un contextualista en cierto grado, lo cual hace recomendable la revisión de los términos en los que se plantea el debate entre contextualistas y anticontextualistas.
2. El argumento anticontextualista

2.1. El debate

Lo que hace que una posición contextualista sea distinta de una anticontextualista es que en la primera se atribuye contenido veritativo-funcional (la propiedad de decir algo, de expresar un pensamiento o una proposición) a los actos de habla (proferencias en contextos)1, mientras que desde la segunda se adscribe contenido veritativo-funcional a las oraciones del lenguaje natural.
No obstante, tanto desde la posición contextualista como anticontextualista se reconoce la distinción entre el significado lingüístico de una oración y el contenido veritativo-funcional que se expresa mediante un uso de ella. Ambas posiciones admiten una serie de fenómenos pragmáticos que intervienen cuando el significado lingüístico involucra variables que sólo pueden ser instanciadas contextualmente.
La diferencia entre el contextualista y el anticontextualista depende de que el primero admite que las oraciones son especialmente sensibles al contexto y, por ello, necesitan irreductiblemente del contexto para que puedan expresar un contenido, mientras que para los anticontextualistas la sensibilidad al contexto de las oraciones puede salvarse mediante la propuesta siguiente:
Para cada enunciado que pueda hacerse con una oración sensible al contexto en un contexto dado, hay una oración eterna que puede usarse para hacer el mismo enunciado en cualquier contexto (Recanati, 1994: p. 160).
Una oración sensible al contexto se convierte en una oración eterna si se sustituyen en ella los constituyentes deícticos por constituyentes que no lo sean y que tengan el mismo valor semántico.
Lo que niega el contextualista es que cada proposición expresada por una oración sensible al contexto pueda ser expresada por una oración eterna. Y da cinco razones como prueba de esto. La primera consiste en reconocer que no puede haber referencia sin contexto: todos los términos singulares (deícticos, nombres propios y descripciones definidas) son referencialmente contexto-dependientes. La segunda depende de la textura abierta de la mayoría de los conceptos empíricos, de modo que la predicación elimina su indeterminación semántica contextualmente2. La tercera tiene que ver con la dependencia contextual de la cuantificación. La cuarta hace referencia a la idea de que no siempre hablamos de un modo preciso. Por último, el tiempo verbal funciona como un deíctico. No obstante, el contextualista reconoce que estas razones generan controversia y el anticontextualista las desafía proponiendo cómo salvar la situación que impediría formular la oración eterna en cuestión3. La controversia en este terreno está servida4.
Si de hecho el anticontextualismo hoy día parece más atractivo, debe ser por otras razones. En concreto, según Recanati, el ataque griceano al contextualismo es la causa de esa valoración positiva. Recanati (1994: p. 160-61) pretende mostrar que ese ataque depende de un argumento que es o bien falaz (cae en petición de principio) o bien insuficiente para desechar la postura contextualista.
2.2 La estrategia recanatiana: la falacia del argumento anticontextualista
El esquema general de la argumentación de Recanati, una vez descrito el debate y los términos en los que se produce, se puede resumir en los siguientes pasos. En primer lugar, presentar el argumento de Grice compuesto por dos premisas y la conclusión. La primera premisa es el llamado Principio del Paralelismo (a partir de ahora, por comodidad que no por afinidad política, lo denominaré PP) que nos dice:
Si una oración (sintácticamente completa) puede ser usada en contextos diferentes para decir cosas diferentes (para expresar diferentes proposiciones), la explicación para esta variación contextual del contenido es que la oración tiene diferentes significados lingüísticos -es semánticamente ambigua. (Recanati 1994: p. 161).
La segunda premisa es un principio regulativo, el principio denominado “la Navaja de Occam Modificada” (a partir de ahora, NOM) que se especifica como:
Los sentidos (significados lingüísticos) no deben multiplicarse sin necesidad. (Recanati 1994: p. 161).
La conclusión es que cualquier variación contextual de significado que pueda explicarse recurriendo a implicaturas no-convencionales, debe explicarse así.
Éste es el caso, por ejemplo, de las proferencias que incluyen la partícula “o” como (1).
(1) [A y B entran en casa y A emite:] Mamá está en el dormitorio o en la cocina.
Se podría pensar que la contribución de “o” a lo que se dice con (1) consta de dos partes. La primera es aquella que coincide con el significado que le atribuimos a su contrapartida lógica “v”, mientras que la segunda apunta a que hay alguna razón no veritativo-funcional para aceptar que el hablante no sabe en cuál de los dos lugares mencionados está su madre. Normalmente, cuando se usa una oración disyuntiva, se significa de alguna manera que el hablante no sabe cuál de los disyuntos es verdadero. Ahora bien, si se considera (1').
(1') [A, B y C juegan al escondite y B tiene que encontrar a C. Tras un tiempo considerable B requiere una pista y A emite:] Mamá está en el dormitorio o en la cocina.
Esto es, si se considera la oración proferida en (1) en un contexto distinto en el que el hablante sepa perfectamente dónde está su madre, nos encontramos que sería inapropiado decir que parte de la contribución a lo que se dice al usar “o” es el desconocimiento por parte del hablante de la localización exacta de su madre. El desconocimiento por parte del hablante de cuál de los dos disyuntos es verdadero no puede formar parte del contenido convencional de “o” porque si no (1') sería una proferencia inapropiada. Grice considera que “o” conlleva una implicatura conversacional generalizada, a saber, que el hablante no sabe cuál de los disyuntos es verdadero, que en ciertos contextos puede cancelarse. Así, la variación contextual del significado del hablante expresado por (1) y (1') puede explicarse recurriendo a implicaturas conversacionales generalizadas, un tipo de proposiciones implícitas. Aunque con las proferencias (1) y (1') el hablante dice lo mismo e implicatura de un modo generalizado conversacionalmente lo mismo en tanto la implicatura es indesligable de lo dicho, hay contextos, como el señalado en (1'), en los que se puede cancelar la información implicaturada sin que la proferencia sea ininteligible. La variación contextual del significado de estos dos ejemplos no radica en que la oración sea semánticamente ambigua porque puede explicarse recurriendo a implicaturas no-convencionales.
En los casos en los que con una misma oración se puedan expresar proposiciones distintas en distintos contextos y las diferencias entre ellas no sean explicables apelando a proposiciones implícitas, entonces la oración es semánticamente ambigua. El anticontextualismo es la posición a mantener.
Una vez delineada de esta manera la postura griceana, Recanati puede demostrar que el argumento es falaz ya que la primera premisa, el PP, supone lo que se quiere demostrar, a saber, que el contextualismo es inadecuado. Lo que rechaza un contextualista es justo el PP y su aceptación de primeras cae en petición de principio.
Pero si se elimina el PP de la argumentación griceana, señala Recanati, entonces no se puede concluir que toda variación contextual que pueda explicarse recurriendo a implicaturas no-convencionales, deba explicarse así porque el NOM, si no se añade al PP, permite explicar las variaciones contextuales apelando a procesos de interpretación pragmáticos que afectan al ámbito del decir.
De esta manera, si consideramos (2) y (2')
(2) [ Una madre y su hijo están comprando en un supermercado. Al pasar junto al mostrador de la carnicería, la madre le señala un filete al niño y emite: ] Este filete está crudo.
(2') [ A está comiendo en un restaurante, llama al camarero y le comenta: ] Este filete está crudo, tenemos que con (2) el hablante quiere significar que el filete en cuestión no se ha cocinado, mientras que en (2') lo que se señala aproximadamente es que el filete no se ha cocinado suficientemente. Esta diferencia de significado puede explicarse apelando, como en el caso de (1) y (1'), a implicaturas no-convencionales. Con (2) y (2') se diría lo mismo, que el filete no se ha cocinado, pero en (2') se produciría una implicatura no-convencional que nos indica que el filete no está suficientemente cocinado. Así, al rechazar el PP, hay disponible una explicación diferente a la que hace uso de la ambigüedad semántica y a la que recurre a las implicaturas. Así, se puede argumentar que la diferencia en lo que se dice con (2) y (2') se debe a que en (2') tenemos un uso vago de “crudo” en donde se elimina la información relativa a la propiedad de no estar cocinado, información que el contexto hace no relevante, mientras que se mantiene la información relativa a que algo crudo es incomible (Carston, 1996, 2002). Esta explicación postula que hay ambigüedad pragmática en el ámbito de lo dicho en contra de lo que afirma el PP, esto es, que la oración es semánticamente ambigua.
Una vez rechazado el PP, Recanati concluye que el debate entre contextualistas y anticontextualistas sigue abierto pues el NOM no tiene fuerza suficiente por sí solo para discriminar entre ambas alternativas5.
3. Contraejemplos al PP en la teoría de Grice

Según el PP, si en contextos diferentes una misma oración fija condiciones de verdad o proposiciones distintas, la explicación correcta de esta variación proposicional es que la oración es ambigua. Dicho de otro modo, la única contribución del contexto es la de permitirnos escoger una determinada proposición del conjunto cerrado de las posibles proposiciones fijadas por esa oración; el contexto no juega ningún papel en la elaboración de la proposición expresada.
Por tanto, si en la obra de Grice se encuentran oraciones no ambiguas que proferidas en contextos distintos expresen proposiciones distintas, entonces se habrán encontrado en Grice casos que irían contra la propuesta que Recanati le atribuye: el PP.
A mi juicio, este tipo de contraejemplos aparecen en “Further Notes on Logic and Conversation”, cuando Grice analiza el uso “vago” de las palabras en diferentes contextos del discurso cotidiano6. El uso normal y el uso vago de una misma oración generan proposiciones distintas y las variaciones entre ellas no pueden explicarse, según Grice, como le ocurre a las variaciones proposicionales que en distintos contextos puede provocar una misma oración disyuntiva, apelando a implicaturas no-convencionales (recuérdese los ejemplos (1) y (1')).
Con respecto al uso vago en contextos cotidianos, Grice (1978/1989: p. 44) nos pide que nos imaginemos una proferencia como (3).
(3) [Dos individuos están considerando comprar una corbata de la que ambos saben que es medio verde. Miran la corbata bajo diferentes luces y del mismo objeto, A profiere:] Ahora es verde claro y bajo esta luz tiene un toque de azul.
Con (3), señala Grice, A dice lo mismo que si considerásemos lo que dijo en (4).
(4) [Dos individuos están considerando comprar una corbata de la que ambos saben que es medio verde. Miran la corbata bajo diferentes luces y del mismo objeto, A profiere:] Ahora parece verde claro y bajo esta luz parece tener un toque de azul.
A pesar de que si atendemos al significado de la expresión proferida en (3), éste indicaría que hay un cambio real del color de la corbata cosa que no ocurre en (4). Si Grice puede mantener que las proferencias (3) y (4) expresan la misma proposición sin tener que señalar que con (3) no se afirma que haya un cambio de color real en la corbata es porque, en este caso, el contexto de la proferencia, el que los participantes sepan mutuamente que no se trata del color real de la corbata, permite el uso vago de las expresiones en cuestión. La parte del significado de (3) que sería diferente al de (4) se cancela, aunque la cancelabilidad en este caso no es una marca de la aparición de una implicatura no-convencional, entre otras cosas porque el contenido proposicional eliminado en (3) depende del significado convencional de las palabras7.
Lo que todavía falta por mostrar es si la oración incluida en (3) puede fijar condiciones de verdad distintas en otro contexto. Consideremos (3'):
(3') [Dos individuos están considerando comprar ilegalmente un camaleón de los que el dueño de la pajarería tiene escondidos en la trastienda. A uno de ellos, el más grande, lo exponen a distintas luces y A profiere:] Ahora es verde claro y bajo esta luz tiene un toque de azul.
En este caso no se cancela el contenido cancelado en (3), a saber, que hay un cambio real de color. (3) y (3') incluyen la misma oración proferida en contextos distintos y expresan distintas proposiciones, independientemente de que en las proposiciones se hablen de objetos diferentes, sin que por ello Grice reconozca que la oración es ambigua. Lo que acepta Grice es un uso vago de la expresión oracional en (3) reconocible porque se le podría exigir a A que hablara más estrictamente. Con (3) y con (3') se dice algo diferente y la diferencia no se debe a que la oración sea ambigua. ¿Cuál es la motivación para considerar una explicación del comportamiento de (3) como la que he considerado? Parece que la única respuesta griceana disponible es que si no queremos que los hablantes digan algo que creen que es falso, debemos suponer que han hecho un uso vago de la oración incluida en (3). De hecho podrían haber hablado más estrictamente como ocurre con (4). Aparece una vez más una noción favorecida del decir en los textos de Grice8.
En esta exposición se rechaza la posibilidad de cualquier explicación del uso vago de las expresiones tanto en términos de ambigüedad semántica de la oración, como en términos de implicaturas no-convencionales, mientras que se acepta que en esos usos la única explicación coherente es aquella que apuesta por una variación contextual del contenido proposicional. Este tipo de usos, relacionados con algunos de los estándares de precisión de los términos, nos muestran como Grice no encaja en la categoría de anticontextualista tal y como se traza en el artículo de Recanati.
Otro tipo de ejemplos usados por Grice que constituyen un fenómeno lingüístico similar al anterior es el que hace referencia a palabras concretas como “ver”. “Ver” admite usos vagos cuya explicación contextual debe hacerse al estilo del ejemplo anterior. Así, Grice nos dice que si consideramos la proferencia (5).
(5) [Dos individuos están conversando acerca de lo que le ocurre a Macbeth, el personaje de la tan conocida obra de Shakespeare del mismo nombre, en sus momentos de alucinaciones y A le recuerda a B:] Macbeth vio a Banquo.
Lo que A le dice a B no incluye la existencia del objeto que vió Macbeth porque en la fase en la que éste alucinaba Banquo estaba muerto, aunque la existencia del objeto visto es parte del significado convencional de “ver”. El contexto cancela ese contenido proposicional. Pero esto no justifica, según Grice (1978/1989: p. 44), la defensa de que haya un sentido de la palabra “ver” que no incluye la exigencia de que el objeto visto exista. “Ver” significa lo que significa convencionalmente y hay usos vagos de este término que no incluyen en lo que se dice todo su significado convencional. Lo que traducido al problema que nos ocupa es mantener que la palabra “ver” en distintos contextos puede determinar un valor semántico distinto sin que esto suponga que “ver” sea un término ambiguo. De hecho en un contexto diferente como el señalado entre corchetes en (5').
(5') [Dos individuos están conversando acerca de lo que le ocurre a Macbeth, el personaje de la tan conocida obra de Shakespeare del mismo nombre, al principio de la película que representa esta obra y A le recuerda a B:] Macbeth vio a Banquo.
Lo que A le dice a B incluye la existencia del objeto que vio Macbeth porque al principio de la obra Banquo no estaba muerto y por el significado convencional de “ver”, ésta es información dicha al no haber sido cancelada.
De nuevo, la motivación para considerar que lo dicho con (5) incluye menos que lo que las palabras convencionalmente significan apela a la idea de que si no queremos que los hablantes digan algo que creen que es falso, debemos suponer que han hecho un uso vago de la palabra “ver” en (5). El contexto nos permite usar la expresión de una manera relajada y no como se usa normalmente.
Las situaciones analizadas tienen en común que el interlocutor puede impelernos a hablar más estrictamente. Pero esto es algo puntual y no hace que la cancelación contextual de parte del significado convencional de la oración sea inadmisible como le ocurriría a las proposiciones implicaturadas convencionalmente. Pero entonces, ¿por qué no explica Grice de este modo las implicaturas conversacionales generalizadas que expresiones como “o” conllevan? ¿por qué no explica así las diferencias entre (1) y (1')? Porque en estos casos lo cancelado es indesligable de lo que se dice. No se puede expresar un contenido proposicional disyuntivo sin hacer la implicatura en cuestión. Para no incluirla en el significado del hablante siempre tengo que cancelarla, mientras que sí puedo decir exactamente lo que digo con (3), por ejemplo con (4), sin tener que cancelar nada. Esto es, los usos vagos cancelan contenido proposicional desligable de lo que se dice mientras que las implicaturas conversacionales son indesligables: no se puede decir lo mismo sin que se haga la implicatura9.
Para que el uso vago del lenguaje no sea un contraejemplo al PP, tendríamos que admitir que se trata de un caso bien conocido relacionado con la deixis. Cuando la oración incluye una expresión deíctica, expresa proposiciones diferentes en contextos diferentes sin ser semánticamente ambigua. Ésta es la única excepción al PP que admite un anticontextualista. Pero para el anticontextualista las expresiones deícticas son una clase finita de expresiones bien conocidas: pronombres personales, demostrativos, tiempo verbal, adverbios que indican localización en el espacio y el tiempo, predicados como “dar”, etc. No parece que entre las expresiones deícticas esté el uso vago, que en principio podría afectar a casi cualquier expresión, lo que le llevaría al anticontextualista a sostener que si no puede explicarlo como una implicatura, entonces es porque la oración es ambigua. Esto es justo lo que niega Grice y por lo que no se debe atribuir a Grice la defensa del PP10.
Se podría pensar que el fenómeno descrito por Grice con los ejemplos (3) y (5) es paralelo al que los contextualistas denominan “indeterminación semántica”. Éste es uno de los fenómenos más esgrimido de la mano de los contextualistas a favor de una dependencia contextual del significado de todas, o casi todas, las expresiones que forman parte de nuestras proferencias y que no pueden subsumirse bajo la etiqueta de “casos bien conocidos y especificables”. La indeterminación semántica nos dice que el valor semántico de las expresiones varía de proferencia en proferencia al igual que ocurre con el valor semántico de los deícticos, aunque en el caso de la indeterminación semántica esta variación no se produce como una función de alguna característica objetiva del contexto estrecho, (contexto que incluye información del tiempo, el lugar y el hablante de la proferencia en cuestión), sino en función de lo que el hablante significa (Recanati, 2003: p. 56-58). De esta manera, las expresiones no tendrán un significado fijo, sino un potencial semántico que necesita del contexto para poder contribuir al significado de la proferencia. Sin embargo, encuadrar los usos vagos que hemos visto bajo este fenómeno no parece totalmente adecuado11.
No obstante, Grice habla en algunos lugares del fenómeno de la vaguedad de las expresiones del lenguaje natural en términos que pueden ponerse en correspondencia con la indeterminación semántica. Veamos cómo se delinea la idea de vaguedad en uno de esos lugares.
Una de las críticas a las que se enfrentaron los filósofos oxonianos del lenguaje ordinario era que las expresiones en el lenguaje natural eran demasiado vagas como para poder constituir un punto de partida para el análisis filosófico. Por “vago” en este argumento se quería decir que hay casos en los que uno no sabe si puede aplicar una expresión particular correctamente, y que este desconocimiento no se debe a ignorar los hechos pertinentes. Esto es, la aplicabilidad de algunas expresiones es una cuestión indecidible, una cuestión que no está legislada lingüísticamente. Grice (1989: p. 177-178), al enfrentarse a esta crítica, admite esos casos en los que no se puede especificar completamente la aplicabilidad de la expresión aunque no ve en ellos ninguna traba para el proyecto de los filósofos del lenguaje natural. En efecto, para Grice este fenómeno no nos impide usar las expresiones que lo sufren en situaciones que en principio eran lingüísticamente indecidibles ya que en cada uso particular de tales expresiones los hablantes competentes sabrán, y no por factores lingüísticos porque si no serían decidibles, si ese uso es correcto y significativo. Lo único que nos impide la vaguedad del lenguaje natural es dar un conjunto de condiciones cuyo cumplimiento sea suficiente para la aplicación de una expresión, pero esto no impide que demos una caracterización abierta que incluya las situaciones donde es decidible la pertinencia del uso de la expresión y las situaciones donde no es decidible tal pertinencia, esto es, podemos dar una caracterización que no fije completamente el significado de una expresión sino que nos dé su potencial semántico. Sería una expresión con indeterminación semántica, un tipo de expresión.
Esta explicación de ciertas expresiones vagas junto a la de los usos vagos de expresiones constituye una prueba de que Grice no puede admitir el PP como una premisa fundamental de su teoría del significado ya que ni el que se digan cosas diferentes al usar una oración con una expresión vaga en contextos distintos ni el que se digan cosas diferentes al usar o no vagamente una expresión en una oración en contextos distintos se explica postulando la ambigüedad semántica de la oración.
4. Incoherencia teórica del PP con la teoría de las implicaturas

En el apartado anterior he demostrado que Grice no puede presuponer el PP ya que acepta casos que niegan explícitamente el principio en cuestión. En este apartado intentaré una estrategia distinta pero con el mismo resultado, esto es, demostrar que el PP es inconsistente dentro del marco teórico propuesto por Grice.
Recordemos rápidamente la argumentación de Recanati en “Contextualism and Anti-contextualism”. Allí se nos dice que hay un argumento a favor del anticontextualista que, aunque Grice no lo use de forma expresa, subyace a su teoría. En concreto, lo que el argumento afirma es que hay dos maneras de dar cuenta de una variación del contenido proposicional expresado por una misma oración en diferentes contextos, una semántica y otra pragmática12. La explicación semántica es la que recurre a la ambigüedad de la oración o de alguno de sus constituyentes y es la razón por la que Recanati infiere que el PP funciona como presupuesto de la posición griceana. La explicación pragmática es aquella que utiliza implicaturas conversacionales y que, por aplicación del principio metodológico del NOM, es preferible a la explicación semántica.
Dado este marco general, lo que pretendo en este apartado es ver hasta qué punto se puede postular la necesidad del PP en la teoría de Grice sin que esto suponga excesiva violencia contra la propia teoría. Para ello empezaré identificando algunas piezas clave de la posición griceana:
P1: El significado total está compuesto por aquello que pertenece a la fuerza convencional de las palabras y por lo que no pertenece a la fuerza convencional. (Grice 1978/1989: p. 41).
P2: Los significados lingüísticos pertenecen a la fuerza convencional de las palabras. (Grice 1987/1989: p. 361).
P3: Las implicaturas conversacionales generalizadas no pertenecen a la fuerza convencional (Grice 1975/1989: p. 39).
A continuación criticaré la estrategia que Recanati identifica en Grice basándome en una lectura un tanto simplista de la misma, con el único objetivo de iluminar la crítica real que realizaré posteriormente. Analicemos el caso de (6) y (6'):
(6) [Víctor llama a casa de su amigo Juan para ver qué está haciendo, a lo que la empleada de hogar le contesta:] Juan tiene una cita con una mujer esta tarde.
(6') [Juan y María van a celebrar sus bodas de plata. Juan ha decidido sorprender a su mujer vistiendo sus mejores galas e incluso se perfuma. Ante tal comportamiento, un hijo de la pareja le dice a su hermano:] Juan tiene una cita con una mujer esta tarde13.
La diferencia entre (6) y (6') está en que en (6) la mujer de la que se habla no mantiene una relación estrecha con Juan, (no es, por ejemplo, ni su mujer ni su hermana), mientras que en (6') la mujer involucrada es la esposa de Juan, Maria. Según el PP, la diferencia se debe a una ambigüedad semántica, tanto el que la mujer no mantenga una relación estrecha como el que la mantenga con Juan serían significados lingüísticos distintos de la misma oración proferida. Por lo tanto, teniendo en cuenta la segunda de las afirmaciones que se han identificado como pertenecientes a la teoría de Grice, P2, esos significados son parte de la fuerza convencional de las palabras, en este caso de “una”.
El siguiente movimiento en la estrategia sería decir que podemos explicar la variación de significado de la oración utilizando implicaturas conversacionales. Así, podemos decir que el significado lingüístico de la oración es que Juan ha quedado con una mujer con la que mantiene algún tipo de relación, dándose una implicatura conversacional generalizada en (6) y (6') que nos indica que dicha relación no es estrecha porque en caso contrario el hablante podría haberlo especificado usando, por ejemplo, la expresión “su mujer”. La diferencia está en que en (6') se cancela contextualmente la implicatura conversacional generalizada que indicaba que la relación no es estrecha. El problema surge cuando se tiene en cuenta que la teoría del significado en la que nos encontramos nos dice que las implicaturas conversacionales no pertenecen a la fuerza convencional de las palabras, P3. De esta manera, al tener disponibles las dos explicaciones, la pragmática y la semántica, nos encontramos que un mismo elemento del contenido de la proferencia, el que la relación que mantiene Juan con la mujer sea estrecha, pertenece a la fuerza convencional de las palabras y, a la vez, no pertenece a la fuerza convencional de las palabras.
Una forma de evitar la paradoja a la que nos lleva la lectura simplista del argumento consiste en decir que ésta se construye apelando a que ambas posibilidades sean reales, esto es, en mantener que el argumento sólo necesita que exista la posibilidad de las dos explicaciones sin que tengan que darse a la vez. El problema al que se enfrentaría Recanati en este caso es que entonces el NOM, que nos obligaba a postular el PP, es innecesario como demostraré a continuación.
La idea general está en que ambas posibilidades son, por las mismas razones de inconsistencia que hemos visto, mutuamente excluyentes.
Imaginemos que la diferencia de contenido proposicional de los ejemplos dados podemos explicarla diciendo que hay una implicatura conversacional generalizada en (6) y en (6') que sólo se cancela contextualmente en (6'). El contenido implicaturado conversacionalmente de manera generalizada depende de la expresión “una” y de aquello que la acompaña y se especifica señalando que el tipo de relación que mantiene Juan con la mujer no es estrecha. Para estar seguros de que es un contenido implicaturado de manera generalizada, éste ha de poseer ciertas características propias de las implicaturas conversacionales, en concreto, ha de poder ser explícitamente cancelable14. Así, (7):
(7) [Víctor llama a casa de su amigo Juan para ver qué está haciendo, a lo que la empleada de hogar le contesta:] Juan tiene una cita con una mujer esta tarde. Creo que tú la conoces, es su esposa.
Muestra la posibilidad de poder cancelar explícitamente en el mismo contexto de (6) parte del contenido que se expresara con (6) sin hacer que la proferencia sea ininteligible. Esto sugiere que no debemos explicar las diferencias entre (6) y (7) postulando que la oración sea semánticamente ambigua, ya que uno de los rasgos que nos ayudan a delimitar el contenido proposicional que depende de la fuerza convencional de las palabras es su no-cancelabilidad. Sin embargo, como hemos visto en el apartado anterior, hay ocasiones en las que el contexto nos permite cancelar cierto contenido convencional sin caer en contradicción y con objeto de salvaguardar la racionalidad del hablante o para que el hablante no diga algo que cree que es falso. Recuérdense los ejemplos (3) y (5) y cómo la explicación que allí se ofrecía no hace uso de implicaturas conversacionales como mostraba el hecho de que el contenido cancelado era desligable (vid. más arriba). De este modo, si en los ejemplos (6) y (7) hay involucrada una implicatura no-convencional, esta ha de ser indesligable.
No hay un único test para delimitar lo que pertenece a las implicaturas conversacionales, a las implicaturas convencionales y a lo que se dice, sino que lo que tenemos es una serie de tests o rasgos cuya confluencia nos permite distinguir entre los diversos ámbitos del significado del hablante. En concreto, una implicatura conversacional ha de ser, además de cancelable, indesligable en el sentido de que no se puede decir lo mismo en un mismo contexto sin producir la implicatura en cuestión siempre y cuando ésta no dependa de la máxima de modo (Grice, 1978/1989: p. 43). En el caso que nos ocupa el que la relación no sea estrecha es indesligable de lo que se dice en tanto diga como diga la empleada del hogar que Juan tiene una cita esta tarde en ese contexto se producirá la implicatura en cuestión: que la relación entre él y la mujer no es estrecha. El rasgo de la indesligabilidad al conjugarse con la cancelabilidad indica que el contenido cancelado no pertenece al significado convencional de las palabras.
Lo que tenemos, por tanto, son dos ámbitos diferentes y excluyentes en la noción de significado del hablante. El que tengamos disponible una explicación en términos de ambigüedad semántica o en términos de implicaturas conversacionales es una cuestión empírica que se comprueba mediante el test de la cancelabilidad y el test de la indesligabilidad. Si mantenemos el PP, en los casos en los que se aplique el PP no podremos hablar de implicaturas conversacionales y, por el contrario, si tenemos un contenido implicaturado conversacionalmente, entonces no podemos hablar de ambigüedad semántica para ese contenido. Sin embargo, la doble dirección no es real pues este principio se aplica en todos los casos en los que una misma oración se usa en diferentes contextos para decir cosas diferentes, con lo cual la alternativa de las implicaturas simplemente desaparece. Si evitamos la incoherencia en Grice, el NOM se vuelve innecesario porque no hay alternativas reales entre las que usar un principio metodológico como éste. Esto supone que Grice no debía entender que el NOM, como señala Recanati, exige postular un principio, el PP, cuya aplicación deja sin alcance al NOM.
Hasta ahora he demostrado que Grice no puede mantener el PP sin ser incoherente con su teoría de las implicaturas. Esto no supone una refutación a la propuesta recanatiana de que haya un argumento en apoyo del anticontextualismo falaz o insuficiente que hace uso del NOM y el PP. Lo que he demostrado es que dicho argumento no está en Grice aunque nada se ha dicho sobre aquellos griceanos que lo hayan usado explícitamente. Es más, con este apartado se refuerza la tesis de Recanati en el sentido de que cualquier griceano que mantenga, al menos, P1, P2 y P3 y que utilice un argumento basado en el PP a favor del anticontextualismo, que no es el caso del propio Grice como se ha visto, cometería no sólo una falacia sino que, además, su teoría sería incoherente.
5. Anticontextualismo, contextualismo y minimismo
Según Recanati (1994), hay tres posibilidades para explicar los ejemplos en los que con una misma oración se puede decir o expresar diferentes cosas dependiendo del contexto en el que se produzca la proferencia. Éstas son:
Considerar que la diferencia en contenido se debe a que la oración es semánticamente ambigua. Considerar que la diferencia en contenido en lo dicho por las proferencias, depende del contexto. Postular que la diferencia en contenido se debe a una implicatura conversacional que se da en unos contextos pero no en otros.
De éstas tres posibilidades disponibles, señala Recanati, el NOM sólo tiene fuerza para desestimar la primera (Recanati, 1994: p. 165). Por lo tanto, si el NOM sólo nos permite evitar la opción i., entonces tanto la opción ii. como la iii. están disponibles. Tener la opción ii. permite explicaciones contextualistas de las ambigüedades por lo que el debate entre contextualistas y anticontextualistas sigue abierto. Podemos no aumentar los significados lingüísticos si postulamos o bien la ambigüedad en lo dicho o bien en lo implicaturado.
Esto le lleva a Recanati a revindicar lo que considera un contextualismo débil, que él denomina “metodológico”, como futura vía para dilucidar el debate. Este contextualismo metodológico nos dice que debemos de diferenciar, por un lado, entre el significado lingüístico de una oración y lo que dice un hablante al producir una proferencia que incluya a dicha oración y, por otro lado, entre el significado lingüístico de una expresión contenida en una oración y la contribución que la expresión hace a la proposición que expresa esa oración cuando es proferida (1994: p. 166).
En los dos apartados anteriores he demostrado que Grice debe de rechazar el PP por lo que una explicación contextualista, la opción ii., debe estar, al menos en principio, disponible. Para seguir manteniendo que Grice es un anticontextualista deberíamos encontrar alguna otra razón por la que se justifique la eliminación de la alternativa contextualista por parte de Grice.
Sin embargo, parte del rechazo griceano al PP, como he argumentado en la tercera sección, se debe a que Grice explica ciertos fenómenos lingüísticos, el uso vago y la vaguedad, de manera abiertamente contextualista. Por tanto, aparte de no tener un argumento falaz en contra del contextualismo, Grice no tiene ningún reparo en abrazar ciertas explicaciones contextualistas, esto es, en mantener que hay diferencias de contenido en lo dicho que dependen del contexto. Grice no es anticontextualista.
La importancia de demostrar que Grice es un contextualista en cierto grado no radica únicamente en interpretar coherentemente a este autor, sino en que ello nos plantea la necesidad de revisar los términos en los que se produce el debate entre contextualistas y anticontextualistas.
Por ejemplo, el minimismo, la postura según la cual la diferencia entre lo que significa lingüísticamente una oración y lo que se dice con ella cuando la proferimos es mínima, suele considerarse el paradigma de anticontextualismo (vid. Carston (2002) y Recanati (2003b)). Sin embargo, está ampliamente aceptado, y parece estar fuera de toda duda, que Grice es un minimista con respecto a lo que se dice. Esta adscripción de Grice al minimismo parece estar fuera de toda duda si se tiene en cuenta que su teoría del significado, trazada como alternativa a las propuestas de su época (como, por ejemplo, a la de Strawson), se fundamenta en la idea, de corte minimista, de que hay una noción central, una significación primaria, en contraste con los significados secundarios que derivan de ella (Grice, 1989: p. 358). Por lo tanto, si queremos seguir manteniendo que Grice es un minimista debemos de plantearnos si hay algún tipo de minimismo en Grice, diferente a los identificados en la bibliografía, que sea compatible con el contextualismo que se ha señalado y si dicho minimismo es susceptible de las críticas que sus contrapartidas anticontextualistas han recibido.
La explicación que ofrece Grice de los ejemplos que vimos en la tercera sección nos sugiere los términos en los que debemos de replantear el minimismo para que sea una posición contextualista. En dicha explicación vemos que la motivación que permite una variación contextual de lo dicho en las proferencias en cuestión es mantener el supuesto de que los hablantes sean racionales, al menos en el sentido de que no digan aquello que creen que es falso. De esta manera, un minimismo respetuoso con el contextualismo podrá trazarse atendiendo no sólo a meros factores lingüísticos, como hacen los minimismos actualmente demarcados, sino a factores que tengan en cuentan que todos los niveles del significado del hablante son parte de una conducta racional y cooperativa. Este tema, sin embargo, escapa a los límites y pretensiones de este artículo.
6. Conclusión

Al considerar que Grice no mantiene el argumento anticontextualista que Recanati le endosa, nos encontramos con que Grice es un contextualista. Para demostrarlo he utilizado dos vías, una directa y otra indirecta. La vía directa consistía en sacar a colación una serie de casos que Grice analizaba en términos claramente contextualistas. Así, en los usos vagos de ciertas expresiones era el contexto el que nos permitía cancelar parte de la información lingüísticamente dada por la oración y, por otro lado, Grice reconoce que algunas expresiones no expresan un contenido independientemente del contexto. La segunda vía, la indirecta, pasaba por demostrar que los supuestos necesarios para que Grice fuera un anticontextualista, y apoyara el argumento contra el contextualismo cuyas premisas son el NOM y el PP, son incompatibles con su teoría del significado, en particular, con aquellos aspectos del significado que caracterizan a las implicaturas no-convencionales.
Hacer coherente esta lectura de Grice nos obliga a reconsiderar el panorama actual en la determinación de lo que se dice, planteándonos de qué manera se puede ser un contextualista sin necesidad de abandonar una postura minimista. El debate entre contextualistas y anticontextualistas no sólo está abierto, sino que parece ser más amplio de lo que actualmente se considera.
BIBLIOGRAFÍA
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Notas a “El contextualismo y P. Grice”

1 Si los actos de habla son proferencias en contexto, entonces la propuesta de Grice del significado del hablante como un significado de las proferencias-tipo estaría relacionada con proferencias sin considerar el contexto, lo cual efectivamente le haría pasar por un anticontextualista. Pero, ¿cuál es la noción de proferencia de Grice? En (Grice 1969/1989: 92) se entiende por “proferencia” cualquier acto o realización que tenga o pudiera tener significado no natural. Por lo tanto, la noción de proferencia en Grice ya incluye al contexto y equivaldría a la noción de “proferencia en contexto” usada por Recanati (1994).
2 Estas dos razones dejarían la posibilidad todavía de oraciones eternas: aquellas que no incluyeran ni términos singulares ni conceptos empíricos. Ejemplo: “Algunos triángulos son equiláteros”. Para que esta oración no sea eterna uno tiene que defender las otras tres razones (Recanati, 1994: 159).
3 Para las críticas a la existencia de oraciones eternas consultar, entre otras, Waismann (1951), Austin (1971), Searle (1978, 1980), Cohen (1980), Fauconnier (1985), Travis (1985, 1989) y Recanati (1987).
4 En trabajos posteriores a 1994, Recanati ha ampliado la caracterización de este debate distinguiendo varias posturas en cada uno de los bandos. Este enriquecimiento nos muestra que la diferencia entre contextualistas y anticontextualistas no está tanto en qué es lo que se considera portador primario del contenido como en los tipos de procesos pragmáticos de interpretación que se admiten en la determinación de lo que se dice. De esta manera, los anticontextualismos más moderados, como el minimismo, admiten procesos pragmáticos en la producción de lo que se dice siempre y cuando estén guiados lingüísticamente (procesos denominados obligatorios), mientras que rechazan todos los procesos guiados contextualmente como, entre otros, el enriquecimiento, la vaguedad y la transferencia. La admisión de estos procesos, que se engloban bajo el fenómeno de la modulación, es la característica común a todos los contextualistas (Recanati 2003a, 2003b). No obstante, los términos en los que se produce la confrontación entre ambas posturas no afecta al argumento anticontextualista que Recanati atribuye a Grice.
5 Esta argumentación es una elaboración de la que estaba contenida en el capítulo trece de Direct reference (Recanati 1993: 236-240).
6 El uso vago de ciertas expresiones se da cuando utilizamos en un contexto particular una expresión para dar una información menos específica que la que el significado convencional le atribuye. Se trata por lo tanto de una característica que se da en el marco de las proferencias y que no hay que confundir con la vaguedad de significado de ciertos términos, que es una propiedad semántica, pese a que el proceso por el que se determina la contribución de un término semánticamente indeterminado sea pragmático. Tengo la esperanza de que la sutileza de esta distinción se vuelva más nítida a lo largo de esta sección.
7 Se podría pensar, entonces, que el contenido proposicional eliminado es una implicatura convencional. De hecho, (3) y (4) muestran que se puede decir lo mismo en un mismo contexto sin que siempre se involucre a la implicatura convencional, esto es, este último contenido es desligable; rasgo característico de las implicaturas convencionales a diferencia de las implicaturas no-convencionales que no dependan de la explotación de una máxima de modo. El problema es que Grice (1961) admite que las implicaturas convencionales no son cancelables. Surgen así ejemplos cuyo contenido no dicho es desligable y cancelable, rasgos que no tienen conjuntamente ni las implicaturas convencionales ni las no-convencionales. La opción que quedaría en la propuesta de Grice es que sea una presuposición pero las presuposiciones en Grice son indesligables y no cancelables y además tienen que ser verdaderas para que se pueda decir algo.
8 Esta noción favorecida del decir ya apareció en relación con la noción de implicatura convencional (Grice 1975).
9 Carston, (2002: p. 333), mantiene que en Grice no hay una explicación de los usos vagos aunque sí de los usos metafóricos. Por lo tanto, al considerarlos ella el mismo tipo de fenómeno, piensa que Grice explicaría los usos vagos como una implicatura conversacional debida a la trasgresión de la primera máxima de calidad. Como hemos visto, Grice tiene otra explicación de los usos vagos. La alteridad de esa explicación griceana es reconocida por Bach (1994: p. 141) aunque la considera como un indicio de la existencia de implicituras conversacionales. El que los usos vagos tengan rasgos diferentes a los que determinan las implicaturas no-convencionales nos muestra, por un lado, que esos usos no deben equipararse, al menos en Grice, con los usos metafóricos y, por otro lado, que no pueden considerarse implicituras conversacionales ya que éstas tienen los mismos rasgos que las implicaturas.
10 Otra forma de hacer compatible esta explicación con el PP sería utilizar una semántica interaccionista y postular que lo que tenemos es otro tipo de ambigüedad semántica que se debe a cómo interactúan los componentes de la oración (Cohen, 1986). Sin embargo, como hemos visto la explicación griceana no apela a factores lingüísticos sino a un contexto más amplio. En concreto, en (3) no se cancela la idea de que haya un cambio de color real porque algún otro componente nos lo indique, sino porque tanto el hablante como el oyente saben que no hay un cambio real. De ser de otra manera, en (3') tendríamos el mismo contenido que en (3), a saber, que el cambio de color es sólo aparente.
11 Vid. nota 6.
12 Aunque es en parte la carga teórica de estos conceptos lo que me induce a usarlos en este contexto, no deseo expresar con ellos más de lo que se dice expresamente.
13 La elección de estos ejemplos, basados en los contenidos en “Logic and Conversation”, puede parecer desafortunada ya que cuando Grice los explica parece utilizar una estrategia como la que estamos intentando demostrar que no puede tener (1975/1989: 37-38). Sin embargo, creo que las escuetas líneas de dicho artículo deben de leerse a la luz de los desarrollos posteriores de la teoría (1978, 1987), en donde se introduce la Navaja de Occam Modificada y se hace más claro por qué no debemos de “confiar” en el filósofo que utilice ciertas explicaciones.
14 También ha de ser contextualmente cancelable, rasgo que se cumple en (6').
* Una primera versión de este trabajo fue presentada en Granada en el seminario “TeC” el 16 de Octubre del 2003. Agradezco los comentarios y sugerencias de todos los asistentes. Especial mención merece Esther Romero por sus continuas observaciones.

viernes 20 de julio de 2007

100 REGLAS PARA ELABORAR UN SITIO WEB COMPETITIVO

100 reglas para elaborar un sitio web competitivo

Autor: Guillermo Correa Uribe - Universidad de Antioquia

1.PLANEACION
2.DISEÑO
3.CONTENIDO
4.ESTRUCTURA
La elaboración de sitios web se ha convertido en una nueva fuente de trabajo para muchas personas de diferentes profesiones, sin embargo, construirlo eficientemente es una tarea que requiere investigación, creatividad y gestión.
Si se hace una observación rápida de los sitios web, con la temática de su elaboración y diseño, son incontables la cantidad de empresas que se han creado.
Con estas cien reglas se desea reforzar y aconsejar en aspectos sobre planeación, diseño, contenido y estructura de sitos Web, a las personas que inician el montaje de un sitio Web o a las que ya lo tienen, para que comparen y determinen.
No se pretende ofrecer una biblia sobre montaje de sitios, solamente se desea contribuir con un resumen sencillo y práctico, para que un sitio sea más competitivo y se diferencie de los demás.
Montar un sitio web en la red de redes Internet, no es solamente un problema de tecnología. La planeación, la organización y el control, son procesos que se deben desarrollar con la profundidad y antelación necesarias para que el sitio cumpla realmente con el objetivo que se pretende.
Un sitio Web se puede colgar de la red con muchos y diversos propósitos: hacer conocer un negocio, institución u organización; ofrecer y vender productos o servicios; generar una imagen institucional; describir organizaciones; publicar opiniones; promocionar eventos; información de revistas, periódicos o libros; facilitar procesos internos en la organizaciones; opiniones personales u hojas de vida, etc. Realmente un sitio web es una herramienta poderosísima para divulgar, informar o hacer conocer, por parte de personas u organizaciones, cualquier hecho, circunstancia o cosa, ante los ojos del mundo.
Con la planeación de un sitio web, se pretende determinar y definir en términos globales y concretos, cuáles serán las condiciones en el presente y el futuro en cuanto a su estructura, contenido, diseño, tecnología, administración, entorno, elaboración y actualización permanente. Si se ha tomado la decisión de tener un sitio web en la red y no se tienen las condiciones tecnológicas, ni de conocimientos para construirla y actualizarla, en el mercado se encuentran cientos de empresas que pueden realizar ese trabajo y aportar la tecnología que se necesita para tener presencia amplia, permanente y oportuna en la red, y así estar conectado al mundo.
Delimitar el tema que se incluirá en el sitio es fundamental para evitar dificultades posteriores como puede ser un crecimiento desorganizado sin especificaciones claras y predeterminadas.
1. Definir claramente el público a quien va dirigido el contenido del sitio web
El conocimiento del público a quien se va a dirigir el sitio, permite definir con más exactitud la terminología a utilizar, la profundidad, el tipo de diseño, el estilo y la estructura. No tiene objeto elaborar sitios web para públicos indeterminados.
2. Delimitar el tema de que va a tratar el sitio web
Los sitios web no pueden ser bodegas de datos. Delimitar e informar a los usuarios de la cantidad de tema que contiene el sitio es muy conveniente.
3. Definir si el sitio es de opinión, personal o institucional
El saber el tipo de sitio, ayuda a definir muchos de los elementos que la constituyen, si desde un principio se define su perfil se facilitará el proceso de planeación.
4. Aclarar si la información es de fuente primaria o secundaria
Aunque en los sitios no se acostumbra mucho indicar las fuentes, al menos en nuestro medio colombiano, es importante que los usuarios además de saberlas, distingan cual es de fuente primaria y cual de fuente secundaria.
5. Evaluar adecuadamente la cantidad de tiempo que se dispone frente a la cantidad de tiempo requerido para elaborar el sitio
La diferencia de los tiempos disponibles, frente a los requeridos, en la elaboración de sitios, los producen pésimos. Un sitio web no es un simple programita de computador, será una ventana o una foto para el mundo, de una institución o una persona en un momento dado. Para el montaje de un sitio web se debe disponer de todo el tiempo necesario.
6. Definir la magnitud de los contenidos del sitio
La magnitud no se refiere solamente al tamaño, tiene que ver también con la importancia, especialidad, profundidad y tipo de contenido. No se puede dejar para lo último la definición de la magnitud de la información que se va a publicar.
7. Aclarar y definir las especificaciones concretas que debe cumplir el sitio
Desde un principio y antes de tomar cualquier decisión sobre las características de un sitio, se deben tener claras todas las condiciones y limitaciones que van a regularlo; desde los deseos y objetivos de la gerencia hasta los mínimos detalles del diseño, contenido y estructura.
8. Definir necesidades y limitaciones tecnológicas para la visita al sitio
No todos los usuarios de la Internet disponen de la misma tecnología. Es importante, sobre todo para aquellos que la tienen más atrasada, que pueden ser muchos, saber de antemano que características tecnológicas se requieren para acceder al sitio. Para lograrlo, las personas que lo elaboran deben conocerlas con anterioridad para evitarlas o utilizarlas convenientemente.
9. Definir que navegador (browser) se debe utilizar para una mejor visualización del sitio
Los navegadores juegan un papel muy importante en el éxito que se logre en la publicación de un sitio. No todos los diseños, contenidos y estructuras funcionan de la misma manera en los browsers. Los más nuevos y avanzados permiten menos audiencia que los antiguos, debido a que los usuarios no pueden llevar el mismo ritmo de actualización que los fabricantes.
10. Aclarar si la información expuesta es para: persuadir, informar, educar o explicar
La intención y el objetivo que se persigue con un sitio es diferente en cada caso, y cuando se piensa tener un lugar en Internet se debe aclarar muy bien con anticipación que objetivo se persigue con el contenido para definir los medios más apropiados. Informar es muy diferente a persuadir y educar muy distinto a explicar.
11. Definir si el sitio va a ser interactivo
La planeación de un sitio interactivo se hace más compleja, por tal motivo la decisión de utilizar la interacción en la Internet para que los usuarios se sientan más cómodos, debe predecir a cualquier otra.
12. Definir claramente el tipo de estructura del sitio
Los sitios no se pueden ir estructurando a medida que se van elaborando, si no se tiene definida al menos una estructura inicial se presentarán muchas dificultades en el montaje. Las estructuras de redes son las que más posibilitan la navegación a los usuarios, pero a la vez, son las más complejas al ensamblarse.
13. Registrar el sitio en los diferentes motores de búsqueda
Nada se hace elaborando el mejor sitio de la Internet, si no se registra en los motores de búsqueda. Muchos sitios están perdidos y sus autores ni siquiera están enterados. Tener un sitio web y no registrarlo en motores de búsqueda, hace que solamente lo visiten quienes conocen la existencia de él. Los motores de búsqueda atraen visitantes nuevos, de acuerdo al tema y el texto de la primera página del sitio.
14. Si el sitio ofrece algún producto, documento, curso, servicio o información se debe estar seguro que se dispone realmente de él
Los usuarios no están dispuestos a recibir productos, documentos, información o servicios a medias, sin terminar o en prueba, ellos no volverán al sitio y lo que es peor, cuando pueden hablar mal de él, lo hacen sin misericordia.
15. Probar, probar, probar; revisar, revisar, revisar
Utilizar todos los medios disponibles para estar seguros que lo que se definió y planeó para el sitio, realmente se hizo, y funciona correctamente, especialmente el registro en los motores de búsqueda.
16. Responder rápidamente la correspondencia generada desde el sitio
Si el sitio se compromete a dar respuesta sobre alguna circunstancia o cosa, por correo u otro medio en un tiempo determinado, asegurarse de cumplir, sistematizando la forma de recibir y responder los mensajes.
17. Los sitios se deben lanzar o inaugurar una sola vez
Se debe tener mucho cuidado al utilizar estrategias de difusión donde pueda estar comprometida la veracidad. No confundir a los usuarios con lanzamientos nuevos mentirosos, si sólo al sitio se le hicieron unas adiciones o mejoras.
18. El sitio debe tener un perfil global
Los usuarios pertenecen al mundo, tienen culturas, costumbres y hábitos muy disímiles. Si se desea tener éxito en el logro del objetivo del sitio, se debe familiarizar con las costumbres y cultura de su mercado objeto.
19. Hacer publicidad al sitio en medios convencionales
Se debe tratar de colocar la dirección del sitio en todos los materiales de promoción y publicidad de la organización, divulgarlo en el contenido de los anuncios televisivos y radiales o cualquier otro elemento físico que permita difusión.
20. Realizar alianzas con otras empresas que tengan sitios
La Internet es un espacio donde la cooperación y la colaboración están presentes en todo momento. Diseñar estrategias que permitan utilizar ventajas competitivas de otros sitios será de bastante utilidad.
21. El sitio debe ser responsabilidad de todos los estamentos de la organización
Se debe familiarizar a toda la organización con el sitio, especialmente a sus directivas, comprometerlos no sólo en la elaboración sino también en la difusión y desarrollo posterior.
Los elementos que componen un sitio web, deben ubicarse y distribuirse dentro de él, de tal manera que el usuario no olvide con facilidad que ha estado en un lugar de la Internet donde se ha sentido cómodo en todos los sentidos, aún digiriendo un contenido pesado.
Los gráficos, el estilo gráfico, la cantidad, calidad y tamaño de imágenes, los colores, los fondos, los estilos de texto, la música, las distribuciones y coherencias etc. son los elementos a tener en cuenta para el buen diseño de un sitio web. Cualquier descuido que se tenga sobre alguno de ellos, al incorporarlo en el sitio, puede echar al traste con los objetivos perseguidos al abrir una ventana con información al mundo.
22. Muchas veces el mejor diseño es el más simple
Por motivar a los visitantes a permanecer en el sitio, los diseñadores utilizan en exceso imágenes, encabezados, colores, fondos y resaltadores, logrando muchas veces un efecto totalmente contrario al buscado y al final convierten el sitio en algo muy poco atractivo. Lo difícil no es que lo encuentren a uno en la red, lo realmente complicado es que el navegante, se "amañe" y permanezca en el sitio.
23. El contenido horizontal de las páginas debe ocupar como máximo el tamaño de la pantalla
El estándar de resolución de pantalla actualmente es de 800x600 pixeles, sin embargo, no son pocos los usuarios que trabajan en 640x480 pixeles. Las páginas deben estar diseñadas para que un usuario que trabaje en 640x480 pixeles, no tenga que desplazar la página horizontalmente, para accesar el contenido. La única excepción a la presente regla sería en el caso, poco frecuente pero interesante, de una página de paneo horizontal, es decir, que cabe totalmente en la pantalla, en el eje vertical, pero requiere de un desplazamiento horizontal, a veces considerable, para tener acceso a todo su contenido.
24. Todas las imágenes o iconos desplegados deben llevar un texto explicativo
Se debe pensar en aquellos usuarios que o no tienen un navegador que permita ver imágenes o tienen la visualización de imágenes desactivada. Además el texto explicativo de las mismas, facilita el entendimiento del contenido cuando éstas no se puedan visualizar.
25. Las imágenes en la primera página o home page se deben evitar al máximo o reducirlas de tamaño
En la mayoría de los casos, el navegador (browser) no empieza a mostrar información en pantalla mientras no haya cargado los primeros elementos de la misma, si se incluye una imagen y además muy grande al principio de la página, el usuario se quedará frente a una pantalla en blanco, mientras termina de cargarse la imagen. En cambio, si la imagen se coloca en la parte inferior de la página, el usuario podrá empezar a leer los textos mientras el computador termina de cargar la imagen.
26. Ninguna imagen debe sobrepasar el tamaño de 30K
Muy pocos son los usuarios conectados a la Internet con una T1 o una conexión de fibra óptica. Muchos usuarios todavía emplean módems de 14,400 bps, por lo tanto, no se deben incluir imágenes cuyo tiempo de carga sea excesivo para dichos usuarios. Se ha definido como estándar en Internet un tamaño máximo de 30k para imágenes.
27. Si necesariamente se desea incluir imágenes de gran tamaño, referenciarlas
Con muestras miniatura, donde se indique el tamaño del archivo, el usuario sabrá aproximadamente cuánto tiempo demorará la carga de la imagen y podrá así, decidir si la desea observar o no.
28. Las imágenes de tipo fotográfico deben estar en formato JPG
El algoritmo de compresión JPG está optimizado para imágenes de transiciones suaves de colores como son las que se presentan en las fotografías.
29. Las imágenes de tipo dibujo deben estar en formato GIF
El formato gif es de los más rápidos para cargar dibujos o gráficos y debe utilizarse siempre que se pueda para que las páginas sean más rápidas.
30. Las imágenes deben verse bien a una resolución de 256 colores
No todos los adaptadores de video/monitores permiten color real (24 o 32 bits) o HiColor (16 bits), las imágenes no deben perder detalles o claridad, cuando se visualizan en 256 colores.
31. El texto debe necesariamente contrastar con el color o el diseño del fondo
Aunque los colores en pantalla, son más fáciles de leer que en medios escritos, por que se trata de luz emitida en vez de luz reflejada, el contraste entre el texto y el fondo de la página, es un elemento importante para la facilidad de la lectura.
32. Los colores utilizados deben guardar relación con el mensaje o tema tratado
No se puede decir que existen combinaciones de colores correctas o incorrectas; todo depende del estilo que se le quiera dar a la página y al contenido. Un sitio web dedicado a música rap o funky que emplee colores primarios intensos, se verá muy bien, cuando esos mismos colores posiblemente desentonarían para un sitio de música clásica.
33. Utilizar un solo tipo de letra (fuente) en todo el sitio web
Existen básicamente dos familias de letras: las sans serif (ABCDEFabcdef) y las serif (ABCDEFabcdef). Las normas aceptadas de tipografía indican que nunca se debe mezclar fuentes serif con sans serif. En computadores, la única excepción admitida como costumbre es el empleo de una fuente sans-serif (generalmente Arial) para títulos principales y una serif (Times New Roman) para texto normal. No se debe confundir la familia de fuentes con las fuentes en sí: Times New Roman, Serif; Bookman.
34. No se debe utilizar mayúscula sostenida en los textos
En Internet, el uso de mayúscula sostenida es EQUIVALENTE A GRITAR, por lo tanto, a menos que sea esa la intención, es de mal gusto emplear ese tipo de letra. Para llamar la atención sobre un punto específico, se pueden emplear otros efectos de texto, como negrilla o subrayado pero en forma controlada.
35. La interfaz de usuario debe tener un diseño sencillo pero completo
La interfaz de usuario es parte fundamental del paradigma hipermedial, integra las representaciones formales del conocimiento (máquina) con las representaciones informales (ser humano). Simplificar y diseñar en forma sencilla la interfaz del usuario, es la forma mediante el cual el usuario puede interactuar más fácil con la página, utilizar botones y textos para las diferentes acciones y opciones de navegación al interior del sitio y hacia otros.
36. El diseño del sitio debe replicar en cierta forma la "personalidad" de su propietario
El estilo del sitio debe reflejar de alguna manera el perfil de sus autores y así mostrar una concordancia entre lo que se desea informar y las características que posee quién desea obtener algún beneficio por colgar un sitio en la red.
37. Los elementos de navegación deben ser probados para reafirmar que sus funciones son obvias
Para estar seguro que los diseños funcionan y van a ser entendibles, se deben someter a pruebas de uso entre usuarios simulados.
38. Todas las páginas del sitio deben diseñarse en un estilo consistente
Por estilo se debe entender: los tipos de letra, los colores, los fondos y la forma general de la página. A nadie se le ocurriría publicar un libro cuyo diseño de página variara de un capítulo a otro, mientras que en las páginas web, desafortunadamente, no es raro ver inconsistencias de estilo en las diferentes páginas de un sitio.
39. Si el sitio tiene música de fondo debe guardar armonía con la información presentada en la pantalla
La música es otro elemento de diseño que se puede utilizar para llamar la atención de los usuarios, pero ésta debe estar en concordancia con el perfil del sitio, el autor, el contenido y el objetivo del sitio.
40. No usar campanas o sonidos dentro del sitio
Si se desea llamar la atención sobre algo en una página, evitar usar sonidos de campanas u otros instrumentos, todos los sitios no reciben la señal en el mismo formato y para algunos usuarios se pueden convertir en ruidos estridentes y dañinos.
41. Se debe utilizar el mismo diseño de interfaz con el usuario en todas las páginas
El usuario debe poder identificar claramente cuál es la forma de interactuar con la información presentada en pantalla, si la interfaz del usuario cambia de una página a otra, dentro del mismo sitio, se rompe la comunicación, y el usuario se confundirá.
42. Escribir los textos con claridad y breves
Recordar que no se esta escribiendo un tratado ni una novela. Los visitantes del sitio esperan encontrar cosas concretas, simples y claras. El exceso de palabras sólo lleva a los lectores a desorientarse.
43. Los encabezados deben ser resúmenes de los temas
Estructurar el sitio imitando un libro, con encabezados y subencabezados, le permite al lector revisar su contenido rápidamente y encontrar con facilidad los temas que más le interesan.
44. Utilizar listas para resumir temas relacionado
Cuando se tienen que describir muchos temas, debe tratarse de resumirlos en forma de listas. Por ejemplo: "siga los siguientes pasos para obtener la solución", enseguida se debe desplegar una lista. Ojalá numerada o con viñetas.
45. Utilizar los menús de vínculos
Si se considera práctico, utilizar las listas con vínculos, estos menús favorecen y facilitan la navegación por el sitio.
46. Lo principal y lo fundamental del sitio se debe colocar en la parte superior izquierda de la página
Para no ocultar información al interior del texto general, se debe resaltar lo más importante en la parte superior de la página y ojalá en la parte izquierda. Las personas leen de arriba a bajo y de izquierda a derecha.
47. Si una página depende de la anterior diseñar un vinculo de navegación que permita regresar al visitante a la anterior
A una página de un sitio, se puede llegar desde cualquier punto de la Internet. Las páginas de los sitios, no necesariamente se recorren en el orden en que el propietario las estructuró.
48. Evitar el uso de los términos "esto" y "eso" para no confundir al lector
Los términos "esto" y "eso", utilizados en frases, para hacer referencia a acciones o cosas, que no se encuentran visibles en la misma página, confunden y desorientan a los navegantes.
49. En las diferentes páginas se deben utilizar títulos significativos y descriptivos
Los títulos deben dar a entender por sí solos el contenido y el contexto de la página, y su relación con las demás de todo el sitio.
50. Los textos largos y los párrafos completos no se deben utilizar como vínculos
Utilizar palabras solas o frases cortas para identificar los vínculos, recuerde que generalmente van subrayados, lo que los hace más difíciles de leer y entender.
51. Utilizar la negrilla lo menos posible en los textos
Los textos se deben resaltar sin excesos, la negrilla, la cursiva y las mayúsculas, hacen difícil la lectura y distraen al lector.
52. Evitar la utilización de la frase "haga clic aquí"
El clic es propio de los mouse o ratones. ¿Que harían las personas que en un momento dado no lo están o no lo puedan utilizar?.
53. No utilizar terminología de visulizadores específicos
Cada navegador posee una terminología e iconos propios. Para evitar confusiones al usuario, se debe tratar de construir referencias diferentes a las de un navegador específico, y así generar la independencia con respecto a los demás.
54. No abusar de las imágenes
Además de que todos los visulizadores no las soportan, cada imagen aumenta el tiempo de carga de las páginas del sitio y los usuarios cada vez son más impacientes con respecto al tiempo. Si una imagen no aumenta el atractivo, la claridad y el interés por el sitio, mejor suprímala.
55. Ofrecer la posibilidad de visualizar el sitio con imágenes o sin ellas
No todos los navegadores poseen la propiedad de presentar imágenes, los que sólo permiten visualizar texto, no mostrarían el sitio en forma aceptable y sólo se haría el oso.
56. La distribución de los mismos elementos utilizados en las diferentes páginas debe ser constante
Los lectores tienen esquemas adquiridos para la lectura de documentos y están acostumbrados a encontrar ciertos elementos como el número de página, los formatos, los inicios de párrafo etc., en los mismos sitios de todas las páginas.
57. Colocar los elementos de navegación en el mismo lugar en todas las páginas
Los elementos de navegación se pueden considerar como los más importantes dentro de un sitio, sea uniforme en su estructura y ubicación para que el usuario se oriente fácilmente y utilice la misma cantidad de elementos.
58. Utilizar elementos de navegación explícitos
Las rutas de navegación específicas se deben indicar en forma directa: suba, baje, arriba, abajo, adelante, atrás, etc. utilizando iconos representativos y significativos.
59. Utilizar en cada página un elemento de navegación que lleve al lector a la página inicial
Si los sitios poseen muchas páginas, el lector se puede desubicar fácilmente cuando esta en el fondo del sitio, darle la posibilidad de salir a "flote" será de gran ayuda.
60. Separar visualmente las secciones
Además de separar el contenido en secciones en forma textual, también se debe hacer en forma visual, utilizando espacios y separadores visuales que permitan observar con más claridad y sencillez los mismos.
61. Utilizar los pie de página o notas finales de página
Cuando cierta información es complementaria al contenido del sitio, es mejor colocarla como pie de página para no atiborrar de contenido el sitio y darle la opción voluntaria al lector de acceder a ella.
Todo navegante de la Internet, en definitiva, va tras un contenido que satisfaga la necesidad de conocimiento, en un momento determinado, en cualquier lugar de la red.
Si un sitio web no tiene un contenido que solucione un problema de información y conocimiento, puede decirse que este sitio no existe en la Internet. Un sitio puede tener el mejor diseño, la más eficiente estructura y la más amplia difusión, pero si su contenido no interesa, nadie lo visitará. ¿Y para qué tanto despilfarro de recursos?.
62. Identificar el autor del sitio
Toda creación tiene un dueño, la autoría se debe respetar y reconocer. Cualquier lector puede estar interesado en contactarse con una persona creativa y hábil en el desarrollo de sitios.
63. Determinar el tipo de institución que soporta la información.
A excepción de los sitios personales, la mayoría de los sitios están respaldados por organizaciones interesadas en que sean conocidas en el mundo por cualquier vía.
64. Indicar si el sitio pertenece o tiene conexión con una institución más grande
La proliferación de sitios pertenecientes a secciones, divisiones, departamentos, unidades de negocios, etc. de organizaciones más grandes, es exagerada y muchas veces se vuelve volátil, por no indicarse la institución a la cual pertenece.
65. Indicar la fecha de la última actualización del sitio
La actualidad de la información es una cualidad importantísima . La antigüedad del contenido del sitio, debe ser conocida por los usuarios, como punto de referencia para sus investigaciones y consultas.
66. Utilizar e-mail para contactos con la organización propietaria del sitio o con el administrador (webmaster)
El e-mail es el recurso más fácil y sencillo para realizar contactos con usuarios remotos. Un sitio casi nunca tiene la extensión necesaria para expresar todo lo que se desea dar a conocer sobre un tópico o tema. Facilite la posibilidad para que las personas más interesadas en las temáticas, se acerquen y puedan profundizar con contactos directos. El webmaster es el administrador del sitio Web, encargado de establecer los parámetros y las características. Es también el responsable de asegurar que no haya errores en las páginas y que todos los vínculos funcionen correctamente. Es importante que el usuario se pueda comunicar con él para señalarle errores u omisiones o simplemente hacerle comentarios sobre el sitio.
67. Indicar si el sitio ha sido recomendado por personas reconocidas, ha sido incluido en bibliografías por bibliotecas o ha sido merecedor de algún reconocimiento
Las referencias y recomendaciones son herramientas claves para el éxito en la vida. Si el sitio ha sido merecedor de alguna distinción, dará más fuerza y motivación para que sea leído, se debe expresar sin humildad, el mundo cibernético lo agradecerá.
68. El texto de un sitio no debe tener errores de ortografía
Un simple error ortográfico puede poner en duda la imagen, el respeto, la calidad, la seriedad y la confiabilidad de un sitio.
69. El sitio no debe contener malas construcciones gramaticales
A parte de dar mala impresión del sitio, las malas construcciones gramaticales pueden ofender o confundir a los usuarios, no olvidar que la red es pluricultural y multilingual.
70. Expresar claramente y al inicio del sitio si el uso de la información tiene algún costo o gravamen
No todos los usuarios están interesados en comprar información o bienes por la Internet. Si se hace comercio en línea con la información se debe informar, y a tiempo, su costo, si no se hace, puede generar malestar e inconformidad y perjudicar la imagen del sitio.
71. Indicar específicamente la utilidad del sitio
La cantidad de visitantes a un sitio no es lo único representativo, la calidad de sus usuarios puede ser más importante en un momento dado. No se debe hacer perder tiempo a los navegantes generando expectativas falsas sobre el contenido por falta de información respecto al sitio.
72. Indicar el estado del sitio, ¿está en proceso de elaboración o actualización?
Si el sitio no está completo o apenas se esta elaborando indíquelo a tiempo, no permita que el usuario llegue a páginas ciegas o sin sentido.
73. Indicar si la información tiene derechos de autor o comerciales
Colaborar con las personas para que no se involucren en líos legales o de normatividad, expresar claramente las limitantes legales por el uso del contenido del sitio.
74. Incluir en la primera página la URL del sitio
Aunque parezca redundante, la URL en la primera página, puede permitir al usuario volver a acceder al sitio cuándo éste ha sido impreso y no se tiene otra forma de recuperar ese contenido.
75. Elaborar un mapa de búsqueda interna
La persona que elabora el sitio puede conocerlo muy bien, pero los usuarios no tienen la percepción global y se pueden perder fácilmente. Un mapa de navegación sería de gran ayuda para que el lector se ubique.
76. Incluir información sobre seguridad
Muchos sitios comerciales se limitan a presentar información, pero no le permiten al cliente potencial efectuar la compra por medio de Internet. Si ofrece transacciones en línea, debe disponer de un sistema de seguridad que le dé al usuario la tranquilidad sobre la información enviada, la cual no podrá ser utilizada por terceros. Al usuario le interesa conocer sobre la seguridad que proporciona el sitio en la interacción que se pueda generar, sobre todo, si se tienen que transmitir datos confidenciales como números de tarjetas de crédito.
77. Manifestar al usuario la privacidad y responsabilidad del sitio frente a los posibles datos solicitados
La falta de seriedad de muchos sitios, ha generado cierta desconfianza entre los usuarios de la red, siempre es mejor indicar los elementos utilizados para conservar la privacidad de los datos solicitados.
78. Crear una página con información adicional para no recargar las páginas con datos sobre contactos
Cuando sea necesario por la cantidad o comodidad, se puede utilizar una página independiente para informar las autorías, los contactos, las fuentes etc., y no recargar las páginas del contenido temático. Además, el estar toda ésta información en un solo lugar, facilita los objetivos que se persiguen con ella.
79. Utilizar vínculos directos con la página inicial
Todas las páginas deben disponer de un enlace con la primera página del sitio, sobre todo cuando ella contiene en forma estructurada todo el contenido temático, con encabezados y listas.
80. Incluir dirección física del sitio
El mundo físico no se puede desconocer del todo en la red, para un usuario puede ser importantísimo la ubicación física de los autores del sitio, así que publique el teléfono y la dirección.
81. Si tiene logotipo utilizarlo
La función de los logotipos para la identificación de marcas, productos e instituciones sigue siendo fundamental. El logotipo también se puede usar como enlace con otros sitios y permitir aumentar el número de visitantes.
82. Indicar la fuente de la información
En un sitio se pueden publicar contenidos de diferentes procedencias, fuentes y autorías, pero a todos ellos se les debe respetar los derechos de autor e indicar las limitaciones o posibilidades de utilización.
83. Si es una publicación, indicar el número de la edición
Así como los libros tienen una historia con respecto a su actualización y modificaciones, pueden existir publicaciones semejantes en la Internet a las cuales se les debe indicar también a que edición pertenecen.
84. Traducir el sitio a otro idioma
Por favor, si realmente se desea que el sitio sea visitado por la mayoría de los usuarios de la Internet, ofrecer la opción de leer el contenido también en inglés. El 95% del texto de la Internet está en inglés.
4. ESTRUCTURA
La forma en que se unen o integran las diferentes páginas de un sitio, tiene incidencia directa en la eficiencia y eficacia, y en la búsqueda de información por parte de los navegantes.
Un sitio web puede tener desde una estructura completamente lineal hasta una estructura sin ninguna estructura aparente. Las estructuras para las páginas de un sitio más utilizadas son las jerárquicas, las lineales y las de red. Sin embargo, la mejor estructura es aquella que refleja los enlaces lógicos de la información que se desea presentar para ser navegada por los usuarios. La estructura del sitio debe ser una subordinada de la estructura lógica del contenido.
Toda estructura tiene ventajas y desventajas, parece que la mejor es aquella por la cual el usuario puede pasearse y navegar como un pez en el agua; sin complicaciones, ni perdidas, ni trancones, y lo más importante, satisfecho en el recorrido lógico de su búsqueda de información, a medida que va encontrando el conocimiento entrelazado de acuerdo a su necesidad.
85. Equilibrar el número de páginas, ni muchas ni muy poquitas
No se tiene conocido cual es el número de páginas que debe tener un sitio para que sea cómodo para navegarlo. Se puede decir que la regla es.: Ni muchas ni muy poquitas, las necesarias para lograr el objetivo que se persigue.
86. Proporcionar un rápido y fácil acceso al contenido
Recordar que los usuarios están pagando dinero por estar conectados en línea, para acceder al contenido del sitio.
87. Estructurar el contenido en forma lógica desde el punto de vista de los usuarios
El usuario como los clientes, son los más importantes en cualquier proceso; y realmente son ellos los que saben que es y como necesitan los contenidos informativos.
88. La primera página del sitio debe ser funcional y considerarse como el núcleo central del sitio
La primera página o home page debe servir de mapa orientador, de entrada y salida lógica del sitio, de resumen claro y concreto del contenido,. su intención e imagen del sitio.
89. Si el sitio utiliza bases de datos se debe ofrecer la forma de consultarla
Muchos sitios web se están utilizando como puerta de entrada a grandes bancos de datos, por lo tanto es importante que el sitio disponga de un motor de búsqueda.
90. Usar una dirección o URL mnemotécnica
En tanta complejidad de sitios web, se hace importantísimo que el nombre de la dirección tenga la mayor relación lógica con el contenido y tipo de sitio, para que los usuarios tengan otra oportunidad de recordarlo.
91. Enlace el sitio con otros más interesantes o atractivos
Una forma para acceder a un sitio, es entrando por otro. Los sitios personales son muy buenos como carnada para llevar usuarios a sitios institucionales o empresariales, que no sean muy atractivos en un momento dado.
92. Colocar título al sitio
Los metadatos son importantísimos para la localización de los sitios. Si a la primera página se le coloca un titulo significativo y representativo, éste servirá de enlace desde lugares inesperados. Los motores hacen sus búsquedas basados fundamentalmente en los metadatos que ofrece cada sitio en sus líneas iniciales.
93. Si se tienen secciones, usar encabezados
Cuando se tiene una estructura de un sitio particionada en secciones, es muy útil colocarle encabezados para ubicar mejor a los lectores, cuando se dispongan a leer el contenido.
94. No olvidar la regla 14.4-30
A casi nadie le gusta pasar el tiempo esperando algo o alguien y mucho menos si tiene que pagar dinero mientras espera. Para evitar problemas, utilizar la regla de los 14.4 Kbps-30 segundos que consiste en lo siguiente: se carga el sitio a un computador utilizando un modem de 14.4 si se demora más de 30 segundos en entrar se debe olvidar esa página web y empezar a elaborar otra.
95. Utilizar tablas de contenidos
Una de las mejores formas para estructurar contenidos es utilizar tablas que permitan visualizar en forma sencilla toda la información expuesta, en espacios reducidos.
96. Si se tienen tablas de contenidos utilizarlas para navegar
Las tablas son recursos que las personas utilizan muy bien por estar familiarizadas con ellas en ambientes físicos. De cada celda de la tabla se puede hacer un enlace directo a la información que indica el texto de la tabla . De celda en celda se puede recorrer todo el contenido del sitio, sin ninguna dificultad para el usuario.
97. Definir los criterios para utilizar un enlace
Antes de empezar a enlazar los contenidos con lugares internos o externos, se debe partir de unas políticas y criterios estandarizados que definan cuándo, cómo, a donde y con quién se puede realizar enlaces.
98. Evitar los enlaces ciegos
Todo tiene un tiempo de utilización y validez. Cuando se han definido unos enlaces, ya sean internos o externos, éstos con el tiempo, pueden cambiar o dejar de existir. No induzca a su usuario, sin quererlo, a que se aleje sin saber a donde, por escoger un enlace ciego.
99. Enlazar el sitio con otros tipos de fuentes de información
La Internet tiene otras fuentes de información distintas a las existentes en la WWW, tratar de ligar el sitio con servicios de FTP, WAIS, etc., para ofrecer a los usuarios un mayor contenido temático.
100. Estructurar el sitio en forma dinámica
El tener un sitio web dinámico lo hace atractivo, potente y más competitivo que la mayoría de los que están en la red. Un sitio dinámico no tiene limites para agregarle características especiales, puede tener comunicación con bases de datos, mapas de imágenes, transacciones, formularios, servicios de suscripción, rotación de contenidos, anuncios diarios, citas o frases del día, encuestas, etc.
Referencia:
Newsletter Universia Nro 148. Consultada el: Lunes, 17 julio 2006

jueves 19 de julio de 2007

EL ENSAYO: DIEZ PISTAS PARA SU COMPOSICION

UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA
FACULTAD DE EDUCACIÓN
DEPARTAMENTO DE PEDAGOGÍA
Curso: Historia teoría y gestión curricular.
Profesor: José Ramiro Galeano Londoño.
Material de apoyo para el Estudio de Caso.

EL ENSAYO DIEZ PISTAS PARA SU COMPOSICIÓN
1
Un ensayo es una mezcla entre el arte y la ciencia (es decir, tiene un elemento creativo –literario- y otro lógico – de manejo de ideas-). En esa doble esencia del ensayo (algunos hablarán por eso de un género híbrido) es donde radica su potencia y su dificultad. Por ser un centauro – mitad de una cosa y mitad de otra – el ensayo puede cobijar todas las áreas del conocimiento, todos los temas. Sin embargo, sea el motivo que fuere, el ensayo necesita de una “fineza” de escritura que lo haga altamente literario.
2
Un ensayo no es un comentario (la escritura propia de la opinión) sino una reflexión, casi siempre a partir de la reflexión de otros (esos otros no necesariamente tienen que ser explícitos, aunque por lo general, se los menciona a pie de página o en las notas o referencias). Por eso el ensayo se mueve más en los juicios y en el poder de los argumentos (no son opiniones gratuitas); en el ensayo se deben sustentar las ideas. Mejor aún, la calidad de un ensayo se mide por la calidad de las ideas, por la manera como las expone, las confronta, las pone en consideración. Si no hay argumentos de peso, si no se han trabajado de antemano, el ensayo cae en el mero parecer, en la mera suposición.
3
Un ensayo discurre. Es discurso pleno. Los buenos ensayos se encadenan, se engarzan de manera coherente. No es poniendo una idea tras otra, no es sumando ideas como se compone un buen ensayo. Es tejiéndolas de manera organizada. Jerarquizando las ideas, sopesándolas (recordemos que ensayo viene de “exagium”, que significa, precisamente, pesar, medir, poner en la balanza). Si en un ensayo no hay una lógica de composición, así como en la música, difícilmente los resultados serán aceptables. De allí también la importancia de un plan, de un esbozo, de un mapa-guía para la elaboración del ensayo.
4
En tanto que discurso, el ensayo requiere del buen uso de los conectores (hay que disponer de una reserva de ellos); necesarios para que el ensayo no parezca desvertebrado. Hay conectores de relación, de consecuencia, de causalidad; los hay también para resumir o para enfatizar. Y a la par de los conectores, es indispensable un excelente manejo de los signos de puntuación. Gracias a la coma y al punto y coma punto seguido…, es como el ensayo respira, tiene un ritmo, una transpiración. Es el conocimiento inadecuado o preciso de los signos de puntuación lo que convierte a nuestros ensayos en monótonos o livianos, interesantes o densos. Ágiles o farragosos.
5
Hay dos grandes tipos de ensayos: uno, línea Montaigne (puede leerse, por ejemplo, “De cómo el filosofar es aprender a morir”, “De la amistad”, “De los libros”); y otro, línea Bacon (léanse al menos dos: “De los estudios”, “De las vicisitudes de las cosas”). En el primer caso, el ensayo es más subjetivo, abunda la citación – de manera muy propia -; en el segundo, el ensayo es más objetivo, y no hay ninguna referencia explícita, o son muy escasas. Tanto Montaigne como Bacon son maestros para desarrollar las ideas. Tanto uno como otro hacen lo evidente, profundo; lo cotidiano, sorprendente. Ambos apelan a otras voces, ambos recurren al pasado – a otros libros – para exponer sus puntos de vista. Ambos emiten un juicio: se aventuran a exponer su pensamiento. Es importante releer a estos dos autores; fuera de ser un goce y un reencuentro con la buena prosa, son ensayos – modelo, aprovechables por cualquiera que desee aprender o perfeccionar su escritura ensayística. En el mismo sentido, deberíamos apropiarnos de la creación ensayística de Emerson y Chereston, recomendada una y otra vez por Jorge Luis Borges.
6
Otros ensayos exquisitos son los escritos por Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña. Un mexicano y un dominicano. Ensayos de peso, con profundidad y, sobre todo, realizados con todos los recursos literarios y el poder de la imaginación. Quién que haya leído, “Notas sobre la inteligencia americana” de Reyes, o “Seis ensayos en busca de nuestra expresión” de Ureña, no ha sentido como una revelación de la escritura potente, de la escritura gestora de mundos. Hay una “marca de estilo” en estos dos ensayistas, una “impronta” personalísima, que pone al ensayo en el mismo nivel del cuento o el poema. Cuando uno lee los ensayos de Reyes o de Ureña, lo que lee – además de un pensamiento vigoroso – es una excelente literatura.
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Reyes y Ureña son los iniciadores, por decirlo así, de una larga tradición que va hasta Sábato y Borges. Consúltese la compilación El ensayo hispanoamericano del siglo XX, hecha por John Skirius; en este texto se condensan voces de ensayistas latinoamericanos valiosos: Manuel González Prada, Fernando Ortiz, José Carlos Mariátegui, Ezequiel Martínez Estrada, Luis Alberto Sánchez, Germán Arciniegas, Arturo Uslar Pietri, Eduardo Caballero Calderón, Enrique Anderson Imbert…y, por supuesto, Octavio Paz, Julio Cortázar y Gabriel García Márquez. Puede mirarse, de igual manera, la selección hecha por José Luis Martínez, El ensayo mexicano moderno; en este libro resaltan los ensayos de José Vasconcelos, Ramón López Velarde, Julio Torri, Xavier Villaurrutia, Jorge Cuesta, Edmundo O’Gorman y Leopoldo Zea., entre otros. Y para una perspectiva más nuestra, sería interesante y necesario conocer la selección elaborada por Jorge Eliécer Ruiz y Juan Gustavo Cobo – Borda, ensayistas colombianos del siglo XX; en esta selección descubriremos voces poco conocidas, la de Baldomero Sanín Caro (“De lo exótico”, “La civilización manual”), y la de Hernando Tellez (“La originalidad literaria”. “Traducción”). Basten estos textos y estos autores para mostrar cómo hay una enorme tradición en la producción ensayística. Tómense, entonces, como abrebocas o “textos de iniciación”.
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Para elaborar un ensayo, entre las muchas cosas que deben de tenerse en cuenta, resaltaría las siguientes:
Cuál es la idea o ideas base que articulan el texto. En otros términos, cuáles son los argumentos fuertes que se desean exponer o la idea que quiere debatirse o ponerse en cuestionamiento. Esta idea (la tesis) tiene que ser suficientemente sustentada en el desarrollo del mismo ensayo.
Con qué fuentes o en qué autores se sustenta nuestro argumento; a partir de qué o quiénes, con qué material de contexto se cuenta; en síntesis, cuáles son nuestros puntos de referencia. Este es el lugar apropiado para la bibliografía, para la citación y las diversas notas.
Qué se va a decir en el primer párrafo, qué en el segundo, qué en el último (recordemos que la forma del ensayo es fundamental ; recordemos también que antes del ensayo hay que elaborar un esbozo, un mapa de composición). Qué tipo de ilación (sin hache) es la que nos proponemos: de consecuencia, de contraste, de relación múltiple. Es muy importante el “gancho” del primer párrafo: cómo vamos a seducir al lector, qué nos interesa tocar en él; igual fuerza debe tener el último párrafo: cómo queremos cerrar, cuál es la última idea o la última frase que nos importa dejar en la memoria de nuestro posible receptor. (Aunque no siempre el último párrafo es una conclusión, sí debe el ensayo tener un momento de cierre – de síntesis -, desde el cual puedan abrirse nuevas ventanas, otras escrituras. El último párrafo es una invitación a un nuevo ensayo – los ensayos se alimentan de otros ensayos: un nuevo ensayo abre camino a otros aún no escritos).
Qué extensión aproximada va a tener. Recordemos que el ensayo no debe ser tan corto que parezca meditación, ni tan largo que se asemeje a un tratado. Hay una zona medianera: entre tres y diez páginas (por decir alguna magnitud). Pero sea cual sea la extensión, en cada ensayo debe haber una tesis (con sus pros y sus contras), y la síntesis necesaria. No olvidemos que el ensayo es una pieza de escritura completa.
Las anteriores puntualizaciones no son excluyentes con otros estilos o con otras maneras de elaboración del ensayo, ni pueden leerse como una camisa de fuerza; son tan sólo recomendaciones – indicaciones generales. Indicios.
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Cuando el ensayo oscila entre las dos y las tres páginas, sobran los subtítulos. Cuando tiene un número de páginas mayor, puede recurrirse a varios sistemas: uno, subtitulando; otro, separando las partes significativas del ensayo con numerales (yo llamo a este tipo de ensayo, de “cajas chinas”). No debe olvidarse que cada una de las partes del ensayo precisa estar interrelacionada. Aunque “partamos” el ensayo (con subtítulos, frases o números), la totalidad del mismo (el conjunto) debe permanecer compacta. Si dividimos un ensayo, las piezas que salgan de él exigen estar en relación de interdependencia.
Tomado de Fernando Vásquez Rodriguez: El ensayo 10 pistas para su composición.